Kevyn Orr, encargado de guiar a la colapsada ciudad automotriz para salir de la mayor bancarrota municipal en la historia de Estados Unidos, dijo que cualquier ayuda de afuera sería "grandiosa", pero que no cuenta con ello.
"La esperanza no es una estrategia, desde mi perspectiva. No puedo planear sobre qué podría o no pasar o qué ayuda podría o no llegar", comentó Orr a Fox News. "No esperamos que la caballería venga galopando. Tenemos que arreglarlo porque nosotros cavamos el agujero", agregó.
Por su parte, el gobernador de Michigan, Rick Snyder, ratificó las declaraciones de Orr, afirmando que los problemas de la ciudad se habían gestado durante 60 años y que no veía posibilidades de un rescate estatal o federal.
Detroit se declaró en bancarrota el jueves, estableciendo el escenario para una costosa batalla legal con acreedores y abriendo un nuevo capítulo en la larga lucha por reactivar a la cuna de la industria automotriz de EE.UU.
Si es aprobada por un juez federal, la bancarrota forzaría a los miles de acreedores de Detroit a entrar en negociaciones con Orr para resolver una deuda estimada en u$s 18.500 millones.
Casi la mitad de esta deuda es con fondos de pensiones y seguros de salud de jubilados, lo que hace de los actuales y los antiguos asalariados de la ciudad los mayores perdedores potenciales de una reestructuración.
| Agencias Reuters y AFP |


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