20 de mayo 2014 - 00:00

Deuda: luz verde a Scioli; en 10 días, u$s 500 M a tasa del 12%

El Gobierno nacional le dio finalmente la autorización al de Buenos Aires para tomar deuda en el extranjero. Fue después de una serie de reuniones en el máximo nivel imaginable para este tipo de decisiones que se realizaron en la última semana. Según el formato acordado, la administración de Daniel Scioli saldrá a colocar bonos en el término de días en mercados de los Estados Unidos y de Europa por un monto cercano a los u$s 500 millones -que quizá se pueda ampliar en el momento de la oferta- y a una tasa que estará alrededor del 12%. Para esta colocación hacía falta una autorización del Gobierno nacional que se discutió en despachos del Banco Central y del Ministerio de Economía en las últimas horas en un sigilo poco explicable, ya que la noticia de que esto iba a ocurrir se había adelantado hace más de dos semanas. Fue cuando regresaron de Europa los dos enviados de Daniel Scioli a escuchar ofertas de inversores de varios países. Alberto Pérez y Silvina Batakis escucharon ofertas por hasta u$s 750 millones y en todos los casos la tasa estaba alrededor del 12%, aunque los funcionarios trataron de buscar ofertas de inversión cuyos intereses no sobrepasasen el dígito.

En el informe que rindieron al regresar señalaron algunos motivos del interés de los inversores en tomar deuda en Buenos Aires. Uno es técnico, que los bonos emitidos por la administración Scioli cotizan en su mayoría a la par y eso descarta la posibilidad de tasas muy altas. El otro es político: en todas las conversaciones se admitió que el pago de la deuda que se tome ahora será responsabilidad de futuras administraciones y no de la que termina en 2015. En todos los escenarios de prospectiva que alimentan las percepciones de los inversores del exterior se afirma que cualquier Gobierno que asuma el 10 de diciembre de 2015, fuera del partido que fuese, tendrá un tratamiento de la economía más ajustado a las reglas del mercado y al respeto de los compromisos externos.

La decisión del Gobierno nacional de soltar las trabas para nueva deuda en el extranjero por parte de Buenos Aires y otras provincias, además, se alimenta del interés del Banco Central en reponer reservas. Hacerlo mediante el endeudamiento de las provincias es oportuno porque por estos bonos, como los que ingresen por inversiones que comprometan empresas estatales como YPF van directamente a la ventanilla del Central, que toma esos dólares y les da a pesos a las administraciones provinciales. En las conversaciones que mantienen en la más alta discreción los funcionarios del Central y de Economía con los mandatarios provinciales se habla de que el Gobierno quiere arribar a fin de año con reservas en los u$s 28.000 millones. Este propósito, como se sabe, tiene caminos estratégicos diversos según el funcionario de que se trate. Según Juan Carlos Fábrega, se deben mantener las tasas de interés en el nivel actual porque si bajasen el dinero disponible en el mercado iría al dólar informal agravando el problema del tipo de cambio. Frente a ese criterio, se ha escuchado en esas reuniones, Axel Kicillof y sus asesores entienden que es necesario bajar las tasas para favorecer la reactivación a través del aumento del consumo. La autorización que se liberó ayer para el Gobierno Scioli es un round a favor de Fábrega que además puede ser más importante si prosperan autorizaciones a punto de salir para que tomen deuda otros distritos, como Entre Ríos o la Capital Federal. Si se amplía la colocación de Buenos Aires y se les suman estos proyectos, el Central estará en disposición de recibir antes de julio cerca de u$s 1.000 millones, maná para las reservas. El origen de los fondos de la colocación bonaerense es un mix con inversores de Europa (principalmente Gran Bretaña) y de Estados Unidos, país que visitó hace dos meses Scioli para un maratón de reuniones con firmas del mercado financiero.

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