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Deuda: Macri en contra, Carrió en secreto y se complica UCR
El conflicto de toda la oposición, más allá de las dudas sobre la medida que decidió el Gobierno, fue ayer sobre el costo político de ponerle el voto al artículo 1 del proyecto que envió Cristina de Kirchner al Senado, donde, sencillamente, se le pide al Congreso que convalide y ratifique todo lo actuado por los gobiernos de Néstor y Cristina de Kirchner en materia de deuda. En ese punto varios son los problemas. En primer lugar, una ley implica el sello final que convalide todo el proceso de reestructuración de deuda con sus luces, pero también con sus sombras. Ratificar un proceso que, en el caso de 2010, tiene una denuncia penal en proceso, no parece una bandera apetecible para la oposición. Es cierto que el Gobierno en esto corre con la ventaja de poder tachar de "antipatria" o "pro buitre" a quien se oponga a la ley.
El segundo punto que discutía ayer la oposición es la posibilidad, con esa votación, de estar ratificando por ley el desacato a una sentencia judicial de Thomas Griesa ratificada hasta en la Corte Suprema de los Estados Unidos. En ese sentido, para la Casa Rosada esta ley es liberadora de toda responsabilidad en el tema, una suerte de coparticipación de los errores cometidos en los últimos años.
El primer partido en tomar una posición directa ayer sobre el tema fue el PRO:
Mauricio Macri avisó que su partido va a votar en contra adelantando que el proyecto "es pan para hoy y hambre para mañana".
"Nosotros no vamos a aplaudir otro default en el Congreso, como hicieron muchos en 2002", dijo. "Éste no es el camino, esto nos aleja del mundo, esto no traerá financiamiento externo". Y siguió en tono de broma: "Es como no aceptar el triunfo de Alemania, invitarlos a jugar y poner a Oyarbide de árbitro".
Elisa Carrió eligió mantener la incógnita sobre la posición de su grupo. Ayer se encerró en su departamento de la avenida Santa Fe junto con asesores y un nuevo economista que la guía en estos terrenos para decidir la estrategia frente al proyecto sobre deuda. Como muchos en el radicalismo, oscila entre el temor de convalidarle al Gobierno toda su política sobre reestructuración de la deuda y juicios en Nueva York y el peligro de aparecer dividiendo la imagen local frente al exterior.
De todas formas, dio algunos indicios: "No creemos serio apurar una decisión sobre el proyecto, teniendo en cuenta el drama económico y social del país. La visión política es que Cristina de Kirchner vive una guerra imaginaria que puede causar demasiado daño a la Argentina y a su propio Gobierno".
Para Carrió, "la primera lectura del texto denota una mascarada irresponsable de los errores cometidos por el propio Gobierno".
El radicalismo quedó entrampado entre posiciones ideológicas, su historia y el costo de apoyar el proyecto que, en general, no convence al Comité Nacional partidario que lo ve sólo como una herramienta sin utilidad que no logrará seducir a bonistas para que vengan a cobrar a Buenos Aires y que prolongará el default mucho más allá del final del mandato de Cristina de Kirchner. El partido tomará posición en la cumbre que organizaron desde hoy en Córdoba (ver pág.11), donde escucharán también a Javier González Fraga, Martín Lousteau y Alfonso Prat Gay.
Éste fue el primero en fijar una posición dura en contra del proyecto: "Terminó de dinamitar cualquier chance de resolver el conflicto con los bonistas. Esto no es una solución, la decisión del Gobierno es que nunca le van a pagar a los fondos buitre".


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