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Devaluación: el mayor saqueo al bolsillo
Actualmente, frente a la pérdida de reservas, ganan espacio las opiniones favorables a una devaluación. Sobran pesos y faltan dólares. "Pero a 10 pesos no sobran dólares", es una muletilla. Otra es el remanido "retraso cambiario" que "ahoga la producción y a las economías regionales".
La devaluación, en realidad, conlleva reducciones de ingresos y patrimonios manu militari. Sorpresivas. Y violatorias del proceso necesario y trabajoso para lograr consensos, propio de las sociedades civilizadas. La devaluación no reconoce las ventajas y fortalezas de la democracia. En ella no caben transferencias patrimoniales sin ley especial y cumplir las condiciones consagradas en la Constitución. No obstante, en la emergencia, y como sería muy conflictivo negociar aumentos de tarifas públicas o reducciones de gastos, arbitran la devaluación, esto es, la confiscación general sin ley a los menos "avivados".
Al elevar el valor del dólar, suben los precios internos, bajan salarios e ingresos reales. Al nuevo y mayor nivel de precios internos sobrarían menos pesos y faltarían menos dólares. La pérdida de reservas se atenuaría. Ese efecto es tanto mayor cuanto más pronunciada la pérdida de patrimonios e ingresos de la población. La devaluación siempre debe modificar conductas para producir los resultados buscados. Y nada más categórico para cambiar comportamientos que una súbita e inesperada pérdida patrimonial sustantiva. Ése es el verdadero propósito de la devaluación.
Explicamos en Ámbito Financiero, el BCRA perdió reservas por 12.500 millones de dólares en los once primeros meses de 2013. Una merma diez veces superior a la de igual lapso de 2012, a pesar de que devaluaron el doble, al 27% anual en once meses de este año, contra el 13,5%, en mismo período de 2012. La causa es que el BCRA otorgó créditos al Gobierno en exceso a su propia capacidad para hacerlo sin perder reservas. El exceso fue de 85.000 millones de pesos, en estos once meses. El año anterior, el exceso había sido de 11.000 millones. Por eso había perdido un décimo en reservas.
En la Argentina, los mayores sacudones de los patrimonios personales ocurrieron con las grandes devaluaciones. Especialmente cuando fueron sorpresivas. Esas devaluaciones conmocionaron toda la estructura social y política. El último golpe militar, en 1976, y también el derrumbe de ese mismo régimen, en 1982/83, fueron precipitados por las gigantescas devaluaciones que les precedieron. El acortamiento del mandato de Alfonsín, en 1989, fue consecuencia de la devaluación sorpresiva de febrero de ese año y el caos consecuente.
El 10/12/2013, Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, BCE, expuso cuáles son los objetivos de los bancos centrales y la fuente de su contribución. Primero, focalizarse en lo que constituye su principal mandato y capacidad: la estabilidad de precios internos a largo plazo. Explica que tanto el banco central como la moneda son instituciones basadas en la confianza pública. Cita a Curzio Giannini: "El error de los neoclásicos es confundir a la moneda con una mercancía. En realidad, es una institución sostenida en la confianza de su valor futuro para comprar bienes y cancelar obligaciones".
La confianza incentiva expansión y eficiencia económica al ensanchar las oportunidades de intercambiar, trabajar y satisfacer necesidades. En realidad, toda autoridad, Gobierno, entidad, sociedad, empresa, familia, se nutre y fortalece con la expectativa de que cada uno actuará dentro de sus facultades y mandatos. Por eso, las devaluaciones siempre lastiman el entramado social y la confianza.
De buenas intenciones está sembrado el camino al infierno. En los últimos 50 años, gobiernos variados devaluaron la moneda para "enfrentar la coyuntura y paliar la inflación". Una consecuencia fue agregar 13 ceros a nuestro signo monetario. El billete de 2 pesos actual, en realidad, debiera leerse, 20.000.000.000.000. Para ocultar esa vergüenza, sustituyeron cinco veces nuestro peso, peso ley, peso argentino, austral, peso. ¿Cuántos ceros quieren agregar ahora?


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