Diálogos en el recinto

Edición Impresa

La bronca que Elisa Carrió procesó el domingo pasado impactó de frente en oficialismo y oposición. Hay razones que la chaqueña no dice. El diálogo es con un operador central del Congreso que se esconde detrás del seudónimo de Frank Underwood, protagonista de House of Cards.

Periodista: ¿Deja heridas complicadas el estallido de Carrió?

Frank Underwood: Alguna va a dejar. Ella clavó una estaca al macrismo y con razón. No quieren que sea candidata en la provincia de Buenos Aires y Carrió aprovechó el momento.

P: ¿Qué aprovechó?

F. U.: La oportunidad para jugar su juego. Mire, Carrió nunca pensó en competir como senadora por la provincia de Buenos Aires. Ella podría haber sido diputada y haber apoyado a un candidato a senador de su confianza, ése era su juego posible. Pero la corren de la provincia porque tanto Vidal como Macri están convencidos de que esta elección en Buenos Aires la pelean ellos. Algo de razón tienen y en 2015 fue parecida la estrategia...

P: Por eso la ausencia de un candidato caminando...

F. U.: Exacto. El candidato bonaerense del PRO es un misterio, pero no preocupa demasiado. La elección se está jugando en otro lado.

P: Entonces... ¿por qué se enojó Carrió?

F. U.: Lilita no quiere hacerle el juego al Gobierno poniendo la cara en la elección porteña para matar a Lousteau, que es lo que quiere el PRO. No es que Carrió le tenga miedo de Lousteau, ni que últimamente no ande con ganas de pegarle. Sólo quiere dejarle en claro a Macri que no va a hacerle de títere en la elección porteña para garantizarle la paz a Horacio.

P: ¿Y el juicio político a Lorenzetti? ¿Tiene chances?

F. U.: Me extraña, no sea inocente. Hacerle juicio político a un juez de la Corte no es como acusarlo por los medios. Hay que presentar las pruebas y ése es un trabajo duro. Pregúntele a Raúl Baglini, que le presentó un pedido de juicio político a toda la Corte de Carlos Menem y hasta Raúl Alfonsín lo llamó para retarlo por no distinguir entre lo que era mayoría automática y lo que no. En esos juicios hay una serie de causales que hay que probar. Lo veo difícil.

P: ¿Y los votos?

F. U.: El PRO no quiere, los radicales se hacen los zonzos y el panperonismo no parece tener simpatía para apoyarlo.

P: Hablando de panperonismo, ¿cómo ve al PJ?

F. U.: Me viene bien que pregunte. ¿Graciela Camaño está muy rara, no? Venía tan bien la relación con el radicalismo y el PRO. Ahora, con algunos acuerdos opositores en algunos temas entre el Frente Renovador y el Frente para la Victoria, todo cambió.

P: ¿Y en el Congreso cómo se portan?

F. U: Antes acordábamos temas y había diálogo. Hay que agradecerle a Miguel Pichetto, que también lo contuvo mucho a Massa. Ahora todo cambió, hay mucha tensión. Si el peronismo quiere proponer temas sólo para voltear al Gobierno, la inmovilidad va a seguir en los recintos.

P: ¿La campaña?

F. U.: Era obvio que iba a pasar, casi de principiantes. Ahora Macri no tiene que caer en la trampa que le tienden los peronistas y empezar a gobernar por decreto. Eso nunca le gusta a la gente. Tiene que seguir negociando con el massismo y el resto del PJ.

P: ¿Tienen alguna chance ellos de hacer fuerza? Sin unidad del PJ las elecciones de octubre van a ser una puja de federaciones locales, nada más.

F. U.: Hasta ahora el Gobierno sigue apostando a la polarización. Y la polarización, por ahora, es con el Twitter de Cristina de Kirchner...

P: ¿Y Randazzo?

F. U: Salvando la distancia, por ahora Randazzo es como Hipólito Yrigoyen: no habla.

Dejá tu comentario