24 de junio 2009 - 00:00

Diálogos en Wall Street

El periodista dialoga con el experto en mercados internacionales que se escuda bajo el personaje de Gordon Gekko de la película «Wall Street», quien opinó que es imposible que la Reserva Federal de Estados Unidos decida aumentar las tasas cortas antes de fin de año, como trascendió. «La Fed está batallando por estabilizar la economía. No cesará en su empeño hasta lograr su cometido. Y se tomará su tiempo para certificar que los cimientos de una recuperación sean sólidos. Después, recién después, cambiará la partitura», señaló.

Periodista: ¿Qué pasó con los verdes retoños, con el ramillete de atisbos de una recuperación? ¿Se marchitaron?

Gordon Gekko: Para nada. Lo que se apagó fue el ímpetu de los inversores. Pero la información económica, a medida que fluyen nuevos datos, mantiene su verdor. Fíjese hoy (por ayer) la suba de las ventas de casas de segunda mano.

P.: Treparon un 2,4%. A juzgar por los indicios que sembró el informe previo de operaciones pendientes, se esperaba más.

G.G.: Los mercados están más exigentes. Pero no es una mala noticia. Es el segundo aumento mensual consecutivo. Y la lectura más alta desde octubre pasado.

P.: En otro momento hubiera bastado para desatar los fuegos de artificio.

G.G.: Un mes o dos atrás. Pero esa etapa básica ya se cerró. Las cotizaciones son otras, hay que poner más carne sobre la mesa.

P.: La historia de los verdes retoños empezó en marzo.

G.G.: Con datos de fechas anteriores. Yo diría que la primera muestra fueron las ventas minoristas de enero, sorpresivamente robustas, conocidas un mes más tarde.

P.: Ya llevamos más de un trimestre. Los retoños se multiplican, aparecen en casi todas partes pero no crecen. Es una gran colección de brotes enanos.

G.G.:
La naturaleza tiene sus leyes. Las Bolsas quisieran una germinación automática. Pero no está disponible. Hay que darles tiempo. Es un avance importante comprobar que después de Atila, vuelve a crecer el pasto.

P.: La reunión de la Fed, después de mucho tiempo, concita atención. Un par de semanas atrás se filtró, en los mercados de futuros, la posibilidad de que el banco central pudiera aumentar las tasas cortas antes de fin de año.

G.G.: Olvídese.

P.: ¿Está tan seguro? ¿No convendrá hurgar en el comunicado que se difundirá mañana (por hoy)?

G.G.: La Fed está batallando por estabilizar la economía. No cesará en su empeño hasta lograr su cometido. Y se tomará su tiempo para certificar que los cimientos de una recuperación sean sólidos. Después, recién después, cambiará la partitura.

P.: Algún gobernador de la Fed dejó traslucir una preocupación de otro tenor.

G.G.: Ningún gobernador. Sí, un presidente regional (que no integra la actual rotación que dispone de voz y voto). Por supuesto que hay opiniones y matices. Y uno no los conoce a todos. Pero la decisión concreta de tocar las tasas está fuera del radar.

P.: ¿Cómo lo sabe?

G.G.: Por la naturaleza de la crisis. En una inundación, sólo porque las aguas retrocedan, nadie va a bregar por abrir las compuertas de una represa. Hay que dejar que drene por completo. Bernanke conoce muy bien el paño. La Gran Depresión, Japón, la amenaza deflacionaria de 2001-2003. Su accionar es congruente con lo mucho que escribió. En ese sentido, su recorrido es muy transparente.

P.: No está tan claro que sea Bernanke quien tome la decisión.

G.G.: Ha sido el caso, una y otra vez, en cada una de las resoluciones que adoptó la Fed. Bernanke no es Greenspan; es más flexible en materia de admitir discrepancias pero nunca tuvo problemas en obtener el consenso de la mayoría. No veo ningún atisbo de conflicto o disputa.

P.: Me refería a que termina su mandato y el presidente Obama se ha cuidado de ratificarlo en sus funciones.

G.G.: Estará al comando hasta fin de año. Su período recién concluye en enero de 2010.

P.: ¿No es sugestivo el silencio de Obama?

G.G.: Estamos en junio. Me parece muy natural. Otro sería el cantar en noviembre o diciembre.

P.: Se rumorea que Larry Summers estaría interesado en ocupar el cargo. ¿Cree que Obama podría pensar en un reemplazo de Bernanke?

G.G.: No se cambia de monta en mitad del río. No veo problemas para que Bernanke prosiga. Es, por lejos, la decisión más razonable. Y no me lo imagino a Summers sentado allí aunque comprenda que la posición, a él como a tantos otros, le resulte muy atractiva.

P.: Bernanke es republicano.

G.G.: Eso es un plus. Obama puede cubrir otras posiciones vacantes en la Junta de Gobernadores (más las que periódicamente se producen) y deslizar alguna impronta. No le servirá para nada impulsar a una persona como Summers tan identificada de antemano con su Gobierno.

P.: Bernanke aterrizó en la Fed exactamente de esa manera; de la mano del ex presidente Bush Jr.

G.G.: No era lo ideal. Pero Bernanke ya se había desempeñado antes como gobernador de la Fed en los tiempos de Greenspan. Y su perfil político partidario siempre fue bajísimo, casi imperceptible. Piense que la tarea que le compete a la Fed, los próximos años, será muy ardua. Cuando se resuelva esta crisis habrá que lidiar con los efectos colaterales de la solución. La deuda pública será monumental. Habrá que drenar con tino el exceso de reservas bancarias. Las expectativas de inflación requerirán un manejo muy cuidadoso. Con esa agenda por delante, lo que no se puede hacer es despilfarrar credibilidad.

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