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Diálogos en Wall Street
Los avatares de China son el eje de la entrevista a Gordon Gekko -en realidad, al experto en mercados internacionales que se escuda bajo esa máscara-, quien sostiene que las autoridades de Pekín pueden enfriar sus compras de insumos básicos al exterior mucho más de lo que necesitan enfriar su economía.
Gordon Gekko: Desde octubre, todos los meses ajusta alguna clavija. Sin falta. Rigurosamente.
P.: La suba de encajes bancarios es su arma favorita.
G.G.: Tal cual. La semana pasada volvió a incrementarlos en medio punto. Los bancos más grandes ya están obligados a inmovilizar el 21% de los depósitos...
P.: China es, o era, una de las pocas locomotoras de crecimiento trabajando a pleno. ¿No convendría dispensarle a su banco central la misma atención que acompaña a las decisiones de la Fed o del BCE?
G.G.: Tiene que formar parte de la cobertura del radar. Aunque es lógico que concite menos interés. No se olvide, además, de que la cuenta de capitales china no es convertible.
P.: Si los temores de los mercados pasan por la eventualidad de un tropiezo en la recuperación económica mundial, si crujen las cotizaciones de las materias primas, y se muestran capaces de arrastrar consigo a las Bolsas, ¿no habría que preguntarse qué ideas se cuecen en Pekín?
G.G.: Nadie lo discute.
P.: ¿Dominar la inflación sigue al tope de la agenda?
G.G.: Es el problema más urgente. Cambiar el foco de la estrategia de crecimiento -dependiendo menos de la pujanza de las exportaciones netas y más de los sectores internos- es el principal desafío a mediano plazo. Pero, en el tratamiento de la coyuntura, lo que manda es la convicción de que la inflación es un enemigo peligroso. Sobra voluntad de ponerlo bajo control.
P.: ¿Ha habido progresos? Sé que cayó levemente en abril.
G.G.: La inflación minorista declinó una décima con respecto a marzo y se ubicó en el 5,3%. Los precios mayoristas, por su parte, bajaron medio punto: del 7,3% al 6,8%.
P.: Son registros elevados. Hay mucha poda por realizar todavía.
G.G.: Seguro. Ni siquiera puede afirmarse que se logró estabilizar su dinámica.
P.: ¿Cómo influye el derrape descendente de los precios de los commodities?
G.G.: Es lo que el doctor ordenó. Tome la canasta minorista. Los precios de los alimentos marcan una suba del 11,5% en los últimos doce meses a abril. Todo lo demás apenas se encareció el 2,7%. Por eso importa que en los mercados internacionales no se eche más leña al fuego de las materias primas. Va de la mano con la apreciación, lenta pero persistente, del yuan renminbí y con un conjunto de medidas ad hoc de naturaleza local, a veces, muy específicas.
P.: La suba de encajes y de tasas de interés.
G.G.: Lo que se aplica es una mezcla variopinta. Incluyendo medidas administrativas, restricciones cuantitativas y controles lisos y llanos.
P.: ¿Y funciona?
G.G.: Por prueba y error. No es fácil entender todos los efectos, aun de una medida convencional. No se olvide de que opera en un régimen de represión financiera. Mi impresión es que una suba de tasas de interés juega inequívocamente contra la inversión, pero puede alentar el consumo privado en la medida en que disminuye la tasa real negativa que se le paga al depositante
P.: Las autoridades se mueven con parsimonia.
G.G.: Sin brusquedades. Con cuidado de que nada se rompa.
P.: De ahí que hacen falta muchísimos retoques para alcanzar los objetivos. ¿Hasta dónde podrá llegar la suba de encajes?
G.G.: Según Zhou Xiaochuang, quien comanda el banco central, no hay un límite pensado de antemano. Las autoridades insistirán hasta que obtengan los resultados.
P.: ¿En cuánto se frenó el exceso de liquidez que obraba en poder de la banca?
G.G.: El crecimiento de la cartera de nuevos préstamos fue un 2,8% inferior al de abril de 2010. El aumento acumulado en doce meses marcha a un ritmo del 17,5%, cuando era del 22% un año atrás.
P.: Son números muy fuertes.
G.G.: Sí. Y todavía el crédito bancario crece más rápido que los agregados monetarios amplios (15,3%).
P.: ¿Se observan ya efectos morigeradores sobre la economía real?
G.G.: Muy leves. Las ventas minoristas de bienes de consumo están creciendo al 17% interanual. En diciembre orillaron el 20%.
P.: Nominal, quiero creer.
G.G.: Desde ya. Las inversiones en activos fijos urbanos aumentan al 25%. Me animaría a decir que abril no sugiere un enfriamiento, sino todo lo contrario.
P.: Aquí se incluye la inversión en propiedades, que las autoridades pretenden moderar.
G.G.: Tal cual.
P.: Con estas cifras, no me parece tan fácil responsabilizar a China por la debilidad de las materias primas.
G.G.: Una cosa me queda clara: con los inventarios de los que dispone, China puede enfriar sus compras mucho más de lo que necesita.


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