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Diálogos en Wall Street
En plena globalización, la economía de los EE.UU. es todavía la que define el rumbo. Y el alivio por su estado de salud motoriza, una vez más, los bríos de las Bolsas. En la entrevista que sigue, Gordon Gekko (el nombre ficticio de un economista de verdad, que hace años sigue el curso de los mercados internacionales) explica que el avance de las acciones enfrentará hoy un examen crucial -el informe de empleo de junio-, pero que los inversores apuestan a favor gracias a un «machete» más que oportuno.
Gordon Gekko: Pasó mucho. Pero, salta a la vista, no torció su voluntad.
P.: Está claro ya que corren a la bandera. Los máximos de fines de abril están al alcance de la mano.
G.G.: Así es. El Dow de Transporte, la semana pasada, fue el primero que cruzó la línea. Y ahora viene el malón.
P.: Europa no arregla sus problemas. Pero, a diferencia de 2010, no es motivo suficiente para provocar zozobra.
G.G.: La prueba está en las pizarras.
P.: Cuando no es Grecia, es Portugal. O las agencias calificadoras de riesgo. Y, sin embargo, nadie parpadea en Wall Street.
G.G.: Se contuvo el aliento por un tiempo. Aun conociendo de antemano cuál sería el desenlace.
P.: El salvataje no liquida los problemas que enfrenta Grecia. Hay quien diría que los agrava.
G.G.: Nadie está muy preocupado por la situación específica de Grecia. La amenaza era que Europa no acertara a manejar la coyuntura y que, aun contra sus intenciones, se produjera un zafarrancho.
P.: Ello no ocurrió y, trascartón, volvió la desesperación de no perderse la suba.
G.G.: Hay mucha gente que se quedó a pie. Pero no fue el alivio por Grecia sino el estado de la economía lo que gatilló un rebote tan punzante.
P.: Repunte que no estaba en programa.
G.G.: Estaba agendado más bien para fines de agosto o septiembre.
P.: La economía y los mercados están globalizados y, sin embargo, la economía que cuenta sigue siendo la de EE.UU.
G.G.: Todo cuenta, en el margen. Si no... ¿cómo puede ser que hablemos de Grecia?
P.: La economía de EE.UU. da señales tempranas de mejoría. No es el caso de Europa. Y en China la incertidumbre se profundiza.
G.G.: El traspié de los mercados a partir de mayo coincide con un bache de la economía global. La noticia, a esta altura, no es la debilidad europea o la desaceleración de China. Se sabe que están vigentes. Lo que impacta es que EE.UU. confirme que, al menos en su caso, se trata de un resfrío circunstancial y no de una gripe que lo obligue a permanecer postrado toda una temporada.
P.: Todavía no recibimos el apto médico. Hay indicios sueltos de mejoría, no un certificado convincente que lo respalde.
G.G.: La Bolsa no se rige por los canones de una burocracia. Toma riesgos. Es su esencia.
P.: Puede equivocarse.
G.G.: Desde ya. Los inversores pueden errar por prematuros. Y también por esperar demasiado. Queda claro, en todo caso, qué alternativa están privilegiando.
P.: El informe de empleo era, en su opinión, el dato clave para afianzar o clausurar el avance de las acciones. Recién se conocerá mañana (por hoy).
G.G.: Hoy tuvimos un virtual adelanto a través del informe ADP. De la extrema frialdad que irrumpió en mayo, sin preaviso, no quedaron vestigios. El sector privado retomó un ritmo de creación de empleos más en línea con el que traía de arrastre.
P.: Que no era demasiado satisfactorio, pero sí ampliamente superior al que registró en mayo.
G.G.: Tal cual. Los 38 mil nuevos puestos de trabajo de mayo fueron revisados a 36 mil mientras que junio aportó 157 mil.
P.: Mayo luce así como una aberración muy puntual.
G.G.: De ahí el alivio. La pintura que muestra el informe ADP es bastante robusta. El sector de servicios sumó 130 mil posiciones, casi el triple que en mayo. La industria, que había destruido 10 mil empleos, añadió 27 mil. El total - los 157 mil- está por debajo de los más de 200 mil empleos que surgieron tanto en marzo como en abril.
P.: Hubo una desaceleración.
G.G.: Seguro. La economía rebajó un cambio. Y el mercado laboral, que es el engranaje más sensible, también. En ese sentido, es un informe creíble. No ignora lo que es evidente.
P.: La correlación entre las cifras que brotan del informe ADP y las oficiales, mes a mes, es muy errática. No hay una garantía de que estos guarismos se repitan mañana (por hoy).
G.G.: No. Y en ocasiones la brecha es muy grande. No obstante, en mayo, la señal que emitió ADP fue corroborada después por el reporte oficial. Y no le debería sorprender que ello acontezca de nuevo.
P.: Una última pregunta. El Banco Central Europeo subió las tasas de interés nuevamente... ¿ya no importa, no incide?
G.G.: A la par dijo que aceptará los bonos de Portugal como colateral de sus operaciones, independientemente de la calificación que le asignen las agencias de crédito.
P.: Aun así, son atisbos de una mayor fortaleza de los activos de riesgo. Quizás ya no haga falta prodigarles tantos cuidados.
G.G.: La muestra más cabal no es la reacción frente al BCE. Piense que hace una semana que terminó el QE2, que la Fed no se comprometió a renovarlo y que las Bolsas se las han arreglado solas para abrirse camino.


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