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Diálogos en Wall Street
¿Terminó el misterio? Finalmente, Alemania y Francia... ¿sentaron las bases del arreglo que nutra a los fondos de rescate de la necesaria capacidad de fuego como para terminar con la zozobra? Esa fue la versión que propulsó el alza de los mercados ayer a última hora. ¿Será cierto? Nuestro entrevistado, el experto que se escuda en la identidad de Gordon Gekko, no duda en contestar los interrogantes.
Gordon Gekko: La novedad la aportó The Guardian, de Londres. No dice que el acuerdo esté sellado, admite que faltan limar algunos detalles, pero afirma que los dos países «están listos» para suscribirlo.
P.: Los mercados volaron con la noticia.
G.G.: Es evidente que los mercados quieren creer. Aun cuando Alemania les dice expresamente que su entusiasmo se pasa de la raya.
P.: ¿Cree que esta vez va en serio?
G.G.: Berlín se ocupará de aclararlo en caso contrario.
P.: No lo ha hecho.
G.G.: No todavía. Déle tiempo hasta mañana (por hoy) cuando las autoridades se levanten y lean los diarios con el desayuno.
P.: ¿La versión es verosímil? ¿Es consistente técnicamente?
G.G.: Es razonable. Esto es lo que pedía Tim Geithner hace tiempo. ¿Se acuerda cuando se presentó en la reunión ministerial del Ecofin, en Polonia, y argumentó sobre la necesidad de apalancar los fondos de rescate?
P.: No fue muy bien recibido...
G.G.: Todavía faltaba conseguir la aprobación del parlamento alemán a los cambios del fondo básico de estabilidad. No era una temática adecuada. Después el propio ministro de Finanzas, Wolfgang Schauble, aceptaría que se iba a trabajar para darle mayor volumen de fuego.
P.: ¿O sea que la versión no es descabellada?
G.G.: Para nada. Está en línea con lo que se venía escuchando.
P.: El Banco Central Europeo (BCE) no parece involucrado en el esquema.
G.G.: Eso también se amolda a los comentarios previos.
P.: La Facilidad Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) otorgaría garantías a los inversores en deuda pública.
G.G.: A la manera de una compañía de seguros.
P.: Perdóneme el ejemplo... ¿algo así como un AIG europeo?
G.G.: Muy parecido. Como si fuera una compañía de seguros monolínea. De hecho, lo que publica The Guardian se asemeja a la propuesta que en su momento difundió el grupo alemán asegurador Allianz.
P.: Los inversores comprarían deuda pública y el riesgo de pérdida lo absorbería el fondo de rescate.
G.G.: No en su totalidad. Sólo un tramo.
P.: ¿Por ejemplo?
G.G.: Digamos el primer 20% de pérdidas.
P.: Uno podría decir que la FEEF tiene más respaldo que AIG.
G.G.: Habría que ver qué riesgos toma. Y cuánto se apalanca.
P.: Se habla de llevar los 440 mil millones de euros a 2 billones...
G.G.: Tenga presente que ya se comprometieron 190 mil millones. Lo que está disponible son 250 mil millones.
P.: Entonces está claro que los números no dan. A menos que se use una palanca de ocho veces el capital. Ya no se vería tan distinto de AIG.
G.G.: No todos los recursos comprometidos se han utilizado y tal vez admitan una reingeniería. Y se podrían acoplar los fondos no afectados del mecanismo europeo de estabilidad (ESM) y del FMI.
P.: Es un intríngulis.
G.G.: El diablo siempre retoza en los detalles.
P.: ¿Y así se puede armar una cifra compatible con esos 2 billones de artillería?
G.G.: Puede llegar a 433 mil millones de euros y -con un múltiplo de 5- arribar a un resultado final de poco más de 2 billones.
P.: Proveyendo garantías por el 20% de los eventuales quebrantos.
G.G.: Digamos como promedio y ofreciendo cobertura por el primer tramo. Pero se podrían implementar otras variantes.
P.: Como ser...
G.G.: Se podrían compartir tramos de riesgo. O habilitar una franquicia. No se preocupe mucho por estas cuestiones: la solución técnica va a estar disponible. El punto crucial era fraguar el acuerdo político.
P.: ¿Los 2 billones de poder de fuego van a estar sobre la mesa?
G.G.: Si ese es el objetivo fijado, sí. Se lo va a armar como un rompecabezas. Y si faltan piezas, se las va a estirar.
P.: Recuerdo que el ministro canadiense de finanzas dijo en su momento que Europa debía «abrumar» con la cifra.
G.G.: El gran bazooka del que hablaba Geithner.
P.: No me puedo olvidar de AIG. ¿Abrumará un gigante con los pies de barro?
G.G.: El problema obvio es la alta correlación entre los riesgos asegurados y el propio patrimonio de la FEEF. Si el truco funciona, bien. Pero por algo le insisto hace tiempo - desde que se dañó la reputación de Francia- en que habrá que involucrar al BCE.

