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Diálogos en Wall Street
Los mercados pagan el costo de un error de cálculo. Las minutas de la Fed no revelan ningún apuro por lanzar el QE3. Y tras subir a cuenta de ese malentendido están en «posición adelantada». Conversamos con Gordon Gekko, el experto que utiliza la máscara del personaje del filme de Oliver Stone, para analizar cómo queda el tablero de juego después de conocer los entretelones de la última reunión de la Fed.
Gordon Gekko: Y eso en el mejor de los casos.
P.: El QE3 no es el eje de la discusión dentro de la Fed.
G.G.: No. Las minutas lo exponen con claridad.
P.: Sólo dos directivos consideraron que un nuevo esfuerzo de política no convencional podría ser aconsejable. Sabíamos, de antemano, que Charles Evans, de la Fed de Chicago, era un defensor entusiasta de la medida. Pero se creía que contaba con mayor compañía.
G.G.: Esa es la decepción que puede justificarse. La idea del QE3 inminente no tenía más soporte que la conveniencia personal. Nada lo sugería.
P.: ¿Ni las apariciones reiteradas de Bernanke dándole aire cada vez que la fe en la intervención del banco central tambaleaba?
G.G.: Tampoco. Podía sí alentarse la expectativa de que el tema fuera el centro de un ardoroso debate. Y, fruto de ello, se podía especular con la posibilidad de que la iniciativa emergiera con chances razonables de entrar a rodar, pero recién en junio.
P.: Cuando expira la operación Twist.
G.G.: Tal cual. A la manera de empalme.
P.: Ya no parece un escenario muy probable.
G.G.: Con la mejoría de las condiciones laborales no era tampoco tan probable como se ventilaba. Y ahora, por cierto, luce muy distante.
P.: La expansión cuantitativa tenía más adherentes en la reunión de la Fed de enero que en marzo.
G.G.: Según las minutas, se pasó del apoyo de «unos pocos» en enero a contar sólo dos interesados.
P.: Lo que no debería tomarse a mal. El cambio refleja la percepción de que la economía de EE.UU., y también la situación internacional, pisan terreno más firme.
G.G.: Es así, las buenas noticias de la economía nos alejan del QE3. Y como ellas han hecho hincapié en el mercado de trabajo -que es el punto débil del cuadro de situación y, en principio, el único motivo para menear el asunto- la distancia se alargó.
P.: Si guardamos el QE3 en la guantera, ¿qué es lo que sigue? ¿Se dejará que concluya la operación Twist y después se archivarán también las compras de bonos largos?
G.G.: El Twist 2 era más asequible que el QE3. En mi opinión, sigue en carrera.
P.: Pero no se lo menciona para nada.
G.G.: Tiene razón.
P.: ¿Y entonces?
G.G.: Las minutas se escribieron tras la reunión de la Fed celebrada tres semanas atrás. Ben Bernanke habló la semana pasada.
P.: Cuando describió en detalle la situación del mercado laboral.
G.G.: Correcto. Allí fue muy transparente. La Fed mantendrá el statu quo. La política monetaria de acomodación sigue siendo necesaria. En ese marco, hay un lugar para darle continuidad al canje de deuda que supone la estrategia del Twist. No lo veo reñido para nada con lo que expresan las minutas. Aunque usted tiene razón: no hay una referencia concreta que nos arroje más certidumbre.
P.: La Fed está organizada en doce distritos, cada uno regido por un presidente. Y, en las últimas tres semanas, escuchamos por lo menos a la mitad de ellos expresándose en contra de la conveniencia de insistir con el QE3. Habría que prestarles más atención.
G.G.: Sí y no. Porque varios de ellos también puntualizaron su convicción de que la Fed va a tener que subir las tasas cortas mucho antes de lo que reza el comunicado oficial.
P.: Plosser, de la Fed de Filadelfia, no lo descarta para antes que termine el año.
G.G.: Me parece que lo que subrayó Bernanke con sus dichos fue enfatizar que no será así. La Fed extendió su seudogarantía de tasas bajas hasta fin de 2014 en enero. Y cada aparición de Bernanke ratificó ese horizonte despejado.
P.: Donde manda capitán, no manda marinero.
G.G.: No tenga dudas.
P.: ¿Cómo quedan paradas las Bolsas? ¿Deben rezar para que la economía empeore y así se acrecienten las chances del QE3? ¿O deben resignarse a que la recuperación consolide su avance?
G.G.: La Fed no piensa habilitar el atajo del QE3. No es necesario. Si me pide opinión, mejor así. Lo lógico es avanzar de la mano de una economía que se sanea y no por obra y gracia de más calmantes.
P.: Aunque sea un camino más lento.
G.G.: Pero es la única vía de acceso sostenible, que da derecho de permanencia.
P.: ¿Cree que Europa puede obligar a cambiar la postura de la Fed?
G.G.: Mire, no hubo QE3 cuando no se podía asegurar que EE.UU. estuviera a salvo de la doble recesión. Es difícil justificarlo ahora. Y tampoco se alteró el curso de la política cuando Europa, a fin del año pasado, se prendía fuego. ¿Por qué habría que torcer el timón en la actualidad? No hay motivo.


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