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Diálogos en Wall Street
Debería ser la hora del "sell in May", de vender y huir de la maldición de mayo. Pero los mercados de activos de riesgo parecen abrigar otras ideas. Consultamos a Gordon Gekko en procura de una respuesta: ¿qué prevalecerá, el temor o la codicia?
Gordon Gekko: Eso no es nada. Suben las acciones de materiales, los papeles europeos, y hasta el oro. España anunció que los desempleados suman ya 6,2 millones con una tasa de paro que supera el 27%; el informe PMI trajo la novedad de una contracción de la actividad del sector privado en Alemania (tanto en servicios como en la industria) y, sin embargo, el despliegue del IBEX español y del DAX alemán fue excelente. Las Bolsas de Europa avisaron esta semana su intención de acoplarse al rally...
P.: ¿Qué se teme más? ¿La célebre maldición de mayo, o quedarse de a pie y sin rendimientos?
G.G.: Es el tironeo que caracterizó a abril. Está pendiente de definición. Mire, cada semana expresó una opinión. Sin ambages, rotunda. Hemos tenido nuevos récords en Wall Street, y derrumbes estrepitosos como los de los metales preciosos, intercalados en un mazo muy bien mezclado. Cada semana, en los hechos, negó a la anterior. No vinieron nunca dos seguidas del mismo palo. Las convicciones son efímeras. Esta resurrección de los activos de riesgo y de mayor beta, que usted bien señala, sucedió a la que fue la peor semana de 2013.
P.: Le toca a mayo dirimir la cuestión.
G.G.: Así parece.
P.: Había más temor al "sell in May" cuando empezó abril que ahora cuando está a punto de expirar. ¿Me equivoco?
G.G.: Está en lo cierto. Quizá porque mayo comienza con una doble función de política monetaria a cargo de la Fed y del BCE, que se espera aporte noticias favorables. Pero en mayor medida, porque los mercados están bajo presión sostenida desde mediados de marzo -enfrentando malos indicadores económicos y pobres balances, y sorteando cráteres sobre la marcha como el del oro- y han resistido con mucha templanza.
P.: Lo que no mata, fortalece. Y la liquidez, que no escasea y promete ampliarse, por cierto, es un tónico balsámico. ¿Hasta qué punto la compresión de rendimientos que se observa en la renta fija no es el verdadero motor que preserva las cotizaciones de las Bolsas?
G.G.: La conexión se vio con mucha nitidez en Europa. Primero fue el descenso vertical de las tasas de los bonos. A niveles, como pasó en Italia, que no se veían desde 2010. Y recién después traccionó la Bolsa. En el corto plazo, es lógico: las acciones no pueden subir por mérito propio con un panorama económico y político tan sombrío.
P.: Si hasta los bancos centrales compran acciones porque se les han secado otras alternativas de colocación para sus reservas; cómo no van a estar urgidos los administradores de portafolios privados...
G.G.: Sí. Pero no ganar nada es mucho mejor que perder bastante. El cash no rinde, y las acciones, sí. De acuerdo. Pero las acciones no nos pueden garantizar un retorno que sea positivo. Estas migraciones son procíclicas. Y van detrás de los acontecimientos. Si mayo hace tronar su maldición, el trasvasamiento se cortará, y la liquidez buscará otro sitio más seguro donde estacionarse.
P.: Tal vez la economía repunte. Y, con ello, habrá una base más sólida donde apoyarse. Me refiero, al menos, a los EE.UU. ¿No es lo que insinúa la última lectura de los pedidos de subsidios de desempleo?
G.G.: Ha encontrado la aguja en el pajar. El viernes lo sabremos, con el informe laboral. Pero la economía va a permanecer estancada un tiempo. Darle bríos costará mucho más que reanimar a la Bolsa. La liquidez no la penetra de la misma manera. Y hay que digerir el lastre del ajuste fiscal...
P.: Ya se notó en las cuentas del PBI del primer trimestre. El crecimiento no fue del 3,2% como se vaticinaba, sino del 2,5%. El gasto público pateó en contra. Y el ingreso personal disponible cayó más del 5%.
G.G.: Sí, pero el consumo privado trepó el 3,2% pese a la reducción de la renta. El consumo de durables, el 8%. No es sostenible. Y el impacto del "sequester", de la poda automática del gasto público, recién está comenzando a morder. Hay que balancear esas cargas.
P.: Vamos a tener un mayo muy interesante.
G.G.: Como siempre.

