19 de junio 2026 - 17:50

Morosidad récord: Banco Nación lanza línea de hasta 10 años, mientras entidades privadas buscan resolver "caso por caso"

El BNA prensentó un plan de refinanciación de hasta 10 años para clientes endeudados, al tiempo que se aprobó en la Legislatura un proyecto que se aplicará a través del Banco Ciudad. Las posibilidades de que adhieran las entidades privadas.

La mirada de los bancos privados prioriza analizar cada caso de morosidad de manera individual, mientras que los públicos apelarán a estrategias especiales de refinanciación.

La mirada de los bancos privados prioriza analizar cada caso de morosidad de manera individual, mientras que los públicos apelarán a estrategias especiales de refinanciación.

El deterioro de la capacidad de pago de las familias volvió a encender las alarmas en el sistema financiero. Con una mora de las familias que alcanza al 12% de los pasivos bancarios, un récord desde 2004, el Banco Nación y el Banco Ciudad avanzan con planes de refinanciación para clientes endeudados, al tiempo que buscan invitar a bancos privados a adherir a esquemas similares.

Es así que el Banco Nación recientemente anunció un préstamo personal de unificación de deudas dirigido a clientes con cuotas vencidas e impagas en la entidad, en situación crediticia 1 o 2, con el objetivo de evitar el pasaje a mora y mejorar la capacidad de pago.

Contempla el financiamiento de hasta el 100% de la deuda consolidada ($100 millones) con tasa de 10% + UVA o con un punto porcentual adicional si se elige la opción de cobertura CER-CVS.

El principal atributo de la propuesta es su plazo de hasta 120 meses, es decir a 10 años.

A su vez, la Legislatura porteña aprobó el Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal, que se instrumentará inicialmente a través del Banco Ciudad.

El proyecto fija una tasa nominal anual (TNA) máxima del 35% y un plazo mínimo de devolución de 24 meses. Está destinado para deudores morosos en situación creditica 2 y 3.

La discusión, sin embargo, genera resistencia puertas adentro del sector: las entidades privadas prefieren mantener herramientas propias de refinanciación y analizar cada caso en particular antes que quedar sujetas a una regla general.

"La mora es real, el deterioro debe tomarse en serio". En el sector financiero admiten que el incumplimiento en tiempo y forma de las obligaciones se instaló como una problemática insoslayable, pero cuestionan el diagnóstico detrás de algunas iniciativas legislativas.

Los bancos sostienen que el problema no responde necesariamente a un mal manejo de las entidades, sino a una combinación de pérdida de capacidad de pago, reducción de los ingresos reales, mayor costo de vida y menor licuación de las deudas, como apuntó el ministro de Economía, Luis Caputo.

"Nosotros estamos trabajando hace varios meses con los clientes. Estamos refinanciando y colaborando para que superen esta situación", explicó una fuente de una entidad financiera.

En esa línea, sostienen que el trabajo caso por caso está dando resultados, puesto que "la mora está lentamente bajando". "Creo que el mayor problema lo tienen los bancos públicos muy grandes", sostuvo.

La mirada no es aislada. Distintas fuentes de la city aseguran que los bancos ya cuentan con mecanismos de "alerta temprana, refinanciación y seguimiento" para evitar que la mayoría de los atrasos escalen hacia situaciones de mora crítica.

Es por eso que en las entidades sostienen que la detección del estrés financiero se da incluso antes de que el cliente deje de pagar: puede ocurrir antes del vencimiento, mediante el análisis del uso de tarjetas o del nivel de endeudamiento, entre otras señales de alerta. El objetivo, explican, es intervenir en "atrasos tempranos" de entre uno y catorce días, cuando todavía existe un mayor margen para ordenar la situación del cliente.

"Caso por caso": el argumento de los bancos privados

El principal punto de tensión aparece en la posibilidad de establecer reglas generales para refinanciar deudas individuales. En ese sentido, las entidades advierten que las refinanciaciones funcionan justamente porque se adaptan a la realidad de cada deudor: monto adeudado, ingresos, historial de pago, tipo de producto, plazo, capacidad de repago y situación laboral.

"Una buena refinanciación no patea el problema: lo hace pagable", explican en el sistema. Un banco puntual sostiene esto mismo bajo la siguiente estimación: dos de cada tres clientes refinanciados vuelven a pagar normalmente, por lo que los proyectos de ley que apuntan a resolver el nivel de mora "podrían afectar el crédito futuro y debilitar los incentivos a pagar", advirtieron.

En la misma línea, otro ejecutivo consultado fue más tajante ante la posibilidad de que los bancos prefieran una solución impuesta por ley: "¿Conocés algún banco que prefiera eso?".

"Si se modifican por ley las condiciones de recupero o se fuerzan tasas artificialmente bajas, el resultado probable será menos crédito para los segmentos considerados de mayor riesgo", advierten.

Para el legislador Leandro Santoro, autor de la iniciativa, no queda claro que los bancos rechacen acudir a una línea de refinanciación. Según contó a este medio, el propio presidente del Banco Ciudad, Guillermo Laje, le aseguró que planteará el tema frente al resto de las entidades, puesto que hay bancos que podrían dar por perdida la cartera si no aceptan una estrategia alternativa. "Él no lo ve imposible, cree que pueden llegar a adherir", agrega Santoro.

Hasta el momento, los bancos sostienen que, si el efecto llegara a ser una restricción del crédito formal, las familias no dejarán de necesitar financiamiento: simplemente cambiarán de mostrador. Es decir, recurrirán a proveedores no financieros, billeteras o prestamistas alternativos, plataformas donde se encuentra una parte importante de los morosos.

"Si el problema es que una persona toma deuda en distintos mostradores sin que todos los acreedores vean el nivel real de exposición, la solución no es castigar al crédito formal, sino mejorar la información del sistema", resumen en la city.

Respecto del costo del financiamiento, el sector explica que la tasa final de un crédito incorpora riesgo de mora, plazo, costos operativos, impuestos y capital.

"La tasa no es simplemente ganancia bancaria: es el precio que permite cuidar el ahorro de quienes depositan y sostener el crédito para quienes necesitan financiamiento", sostienen fuentes del sector financiero.

Qué dice el proyecto aprobado en la Legislatura de la Ciudad

La discusión se da en paralelo al avance del Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal en la Ciudad de Buenos Aires, aprobado por la Legislatura porteña.

El texto aprobado plantea la creación de una línea especial destinada a facilitar la refinanciación y cancelación de deudas de consumo de residentes en CABA que se encuentren en situación de vulnerabilidad financiera.

La iniciativa fue aprobada en momentos en que hay más de 30 proyectos similares presentados en el Congreso de la Nación.

El proyecto establece que podrán acceder al programa quienes registren deudas originadas en tarjetas de crédito o préstamos personales otorgados por entidades financieras.

Además, deberán estar calificados en la Central de Deudores del Banco Central en situación 2, para atrasos de entre 60 y 90 días, o en situación 3, para atrasos de entre 90 y 180 días.

El proyecto fija una tasa nominal anual (TNA) máxima del 35% y un plazo mínimo de devolución de 24 meses.

También exige que los ingresos mensuales del grupo familiar sean inferiores a diez salarios mínimos, vitales y móviles; que los compromisos mensuales derivados de las deudas alcanzadas representen más del 30% de los ingresos del hogar; y que el beneficiario cuente con domicilio real en la Ciudad con una antigüedad mínima de dos años.

La iniciativa también prevé exclusiones. No podrán acceder quienes sean titulares de más de un inmueble, propietarios de vehículos con menos de cinco años de antigüedad —salvo que estén destinados a una actividad laboral acreditada—, titulares de embarcaciones, aeronaves o bienes suntuarios, ni quienes tengan activos financieros que excedan el total de la deuda reclamada.

También quedan excluidas las personas que hayan comprado divisas durante el período en el que se generaron los compromisos reclamados.

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