8 de agosto 2013 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Diálogos en Wall Street
¿Doble discurso de la Fed? ¿No hay inconsistencias entre lo que se afirma y lo que se piensa hacer? Seguro, dice Gordon Gekko, en la jugosa entrevista que sigue a continuación.



Periodista: Dicho y hecho. Habló mucha gente, pero las palabras de Charles Evans, de la Fed de Chicago, fueron decisivas. Tocaron el clarín de la retirada. Se acabó la discusión. Es el principio del fin del QE3...

Gordon Gekko:
Ése es el mensaje.

P.: Las dudas que sembró el informe de empleo, que no resultó tan robusto como se decía, se hicieron a un lado. Septiembre es la fecha para comenzar a moderar las compras de bonos. ¿Por qué Evans resultó crucial? Hay quienes ni siquiera lo habían escuchado nombrar...

G.G.:
Porque es el padre de la criatura.

P.: ¿Tan así?

G.G.:
Fue el pionero en machacar con la idea en público. Y no tuvo ningún empacho en hacerlo en la más completa soledad inicial.

P.: Pero no fue el creador de la idea del QE, de la adquisición de bonos de largo plazo a gran escala. ¿O sí?

G.G.:
No. Fue el padre del QE3, de la noción específica de aplicar el QE hasta que las condiciones del mercado laboral mejorasen significativamente.

P.: Tiene razón. Recuerdo también la regla Evans.

G.G.:
Si él no tiene objeciones para empezar ya, costará encontrarlas en la mayoría de los integrantes del comité de mercado abierto.

P.: Evans no dijo que votaría por arrancar la moderación en septiembre.

G.G.:
Usted pide demasiado. Señaló que no podía descartarlo. En este lenguaje semicifrado, es un guiño evidente.

P.: No hay funcionario de la Fed, estos últimos días, que no haya apuntado en la misma dirección. Y la lista de oradores ya es extensa: Lockhart, Fisher, Pianalto. Además de Evans...

G.G.: Y Plosser, de la Fed de Filadelfia, está por hablar. Aunque ya sabemos lo que va a decir...

P.: ¿Sí?

G.G.:
Ya en julio se pronunció por comenzar a tamizar las compras en septiembre.

P.: Hay algo que no entiendo. La Fed pasó de un discurso beligerante en mayo y junio a una versión suave. El último comunicado, que data de la semana pasada, repitió ese tono expectante. Y ahora estamos decididos a desmontar el programa. ¿Qué pasó? Porque los indicadores económicos no justifican un giro tan brusco...

G.G.:
No le busque muchas vueltas. Pasó que la Fed quiere comenzar en septiembre. Punto. Las explicaciones no son muy coherentes. Si uno se atiene a ellas deberíamos pensar en un período previo de estudio, dedicado a examinar evidencia. La decisión tendría que ser posterior. Pero, se corrió el velo con esta oleada de declaraciones, y todo indica que ya está muy masticada.

P.: Señaló Lockhart que si el crecimiento o la creación de empleos decepcionan en el segundo semestre, él estaría dispuesto a postergar el repliegue del QE3 o, inclusive, a reconsiderarlo. Pero cuando toque la reunión del 17 y 18 de septiembre no habrá demasiada información adicional como para saberlo.

G.G.:
Hay una inconsistencia entre la enumeración de requisitos para reducirle la potencia al QE3 y la intención de ejecutarlo ya. No se satisfacen las condiciones previas, a menos que uno reemplace los datos disponibles por el pronóstico de sus valores que hace la Fed...

P.: Volvimos, entonces, a la posición que existía en la penúltima reunión, en la de junio.

G.G.:
Tal cual.

P.: Le pregunto al revés, ¿hay alguien que se oponga a desarmar ya el QE3?

G.G.:
James Bullard, el sorpresivo disidente de junio, alineado con la mayoría en julio, y que ahora vuelve a quedar en la vereda donde da la sombra. De todos los funcionarios que hablaron, fue el único que sostuvo la necesidad de esperar hasta confirmar la "recuperación" que abrigan los vaticinios.

P.: Demos por sentado el retoque de septiembre. ¿Cómo cree que continúa esta película?

G.G.:
Como dijimos. La Fed se toma su tiempo, instala el mensaje de que está lista para actuar, y verifica que los mercados absorban la novedad sin agrietarse peligrosamente.

P.: Estamos de nuevo bajo presión.

G.G.:
Así es.

P.: ¿Cree que hay riesgos de que la acción se suspenda porque los mercados se derrumben?

G.G.:
La Fed cree que no, yo creo que no, pero hay que comprobarlo en el terreno.

P.: La Bolsa sintió el impacto. Pero la novedad la sorprende en la cumbre del Himalaya. Un retroceso no debería ser motivo de alarma...

G.G.:
La tasa larga es la pieza vital. Entiendo que es lo que a la Fed le puede preocupar. Todo este trabajo de ablande, que empezó en mayo, tiene su razón de ser en la necesidad de darle tiempo a que la tasa larga se acomode a la nueva realidad. O sea, que suba pero que no se desborde. No es sencillo porque los portafolios están muy cargados de riesgo de duración porque antes era imperceptible, y ahora resulta que quita el sueño.

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