9 de septiembre 2013 - 00:00

Diálogos en Wall Street

La operación Siria, el principio del fin del QE3, la sucesión de Ben Bernanke al timón de la Fed. Hablamos con nuestro experto en Wall Street, el mítico Gordon Gekko, quien nos explica las conexiones entre tres temas que dominan la agenda financiera de la actualidad.

Periodista: El ataque a Siria era inminente. Se lo vendió como una intervención quirúrgica de alta precisión, pero el procedimiento en el que se embarcó el presidente Obama para lograr su aprobación es todo lo contrario: engorroso, un ejercicio de presión sin sutilezas, más propio de un leñador que de un cirujano. Y aun así, corren los días, y su resultado permanece incierto...

Gordon Gekko:
Está claro que se improvisó sobre la marcha. Que lo que Obama tenía en mente, en un primer momento, no se pudo lograr. Ni dentro ni fuera de EE.UU.

P.: Si así es el procedimiento previo, ¿cómo será la operación puramente militar? ¿Cómo garantizar su pretendida asepsia y que no haya daño colateral?

G.G.:
Uno podría pensar que la intervención militar se prepara por carriles separados, de manera profesional; uno entiende que ha sido estudiada con tiempo; que, de antemano, ya constituía una hipótesis meditada de conflicto.

P.: Uno lo piensa así a su propio riesgo.

G.G.: Como todo. En principio, lo estrictamente militar se puede accionar con pulcritud, y a distancia. El aspecto más dudoso es la debida contención diplomática. La región es un volcán. Agredir un blanco específico, sensible, sin provocar un dominó de reacciones adversas, sin que se involucren Rusia ni China, y se desestabilice toda el área, es un desafío muy complejo. En ese mismo terreno ya se falló en una tarea mucho más sencilla, como era la de conseguir el acompañamiento de los países aliados de la OTAN.

P.: Si Obama estuvo en Rusia, en la reunión del G-20, en vez de permanecer en Washington conduciendo la negociación en el Capitolio, no habrá sido en vano...

G.G.:
Esperemos que no. Con el caso Snowden, Putin ya se había convertido en una piedra incómoda en su zapato. Para peor, Obama se encerró a sí mismo con su ultimátum. Y Putin, como buen ruso y exjerarca de la KGB, es un jugador de ajedrez, quizá tosco, pero eficaz. Me temo que aun si viéramos todas las piezas desplegadas sobre el tablero, no sabríamos cómo valorar la partida.

P.: ¿Piensa que finalmente EE.UU. atacará a Siria?

G.G.: Pienso que sí, que Obama no tiene marcha atrás.

P.: A menos que surja "evidencia" que señale que el Gobierno sirio no tuvo nada que ver con el uso de las armas químicas.

G.G.: No es una carta que Obama esté jugando. Más bien, ocurre todo lo contrario. EE.UU. asegura que es el Gobierno de Damasco el que realizó el ataque a su población, aunque lo que falta es la evidencia palpable que lo incrimine.

P.: ¿Cómo cree que lo digerirán los mercados?

G.G.: El escenario que está en los precios es muy benigno. Equivale, a lo sumo, a una intervención puntual como si fuera una incisión a un paciente anestesiado. Cualquier reacción, cualquier complicación que pudiera surgir generarían zozobra, aunque sea por un tiempo breve. Eso no está metido en las cotizaciones. Basta ver el índice VIX, que mide la volatilidad esperada implícita de las acciones y que esta semana se hundió de una lectura muy baja -18%- a otra inferior -16%- , muy lejos de niveles que denoten ansiedad.

P.: Se corre el riesgo de que el ataque a Siria coincida con la reunión de la Fed del 17 y el 18. Podría resultar un cóctel demasiado potente...

G.G.: Hay muchas complicaciones posibles. Ésa sería bastante leve. Sería como matar dos pájaros de un tiro. Entienda que si lo de Siria saliese mal, podría salir realmente muy mal. Esperemos que EE.UU. no yerre con la estimación de su capacidad de disuasión.

P.: ¿No cree que la agenda de la Fed debería cambiar por la interferencia con la operación Siria? ¿No tendría que postergar sus planes?

G.G.: Bajo ciertas circunstancias, sí. Hoy por hoy, la Fed los mantiene vigentes; procederá a darle inicio al plan de desmontar el QE3. Lo que también creo es que existe otra faceta que no se debe pasar por alto. Hay un nexo entre la Fed y Siria que transcurre por la política y la sucesión pendiente de Bernanke.

P.: ¿Cómo es eso?

G.G.: Obama impulsa una intervención en Siria y otra en la Fed. Son dos operaciones políticas delicadas. Si Obama fracasa con Siria, ¿tendrá el músculo suficiente para imponer a Larry Summers al frente de la Fed? No le será sencillo. No se olvide que precisa del acuerdo de los legisladores. Y la reticencia a Summers no se limita a la oposición republicana. Un buen número de demócratas prefiere a Janet Yellen. Y se lo hizo saber por carta al presidente.

P.: ¿De veras piensa que los temas están conectados tan directamente?

G.G.: Se lo digo así: si Obama es quirúrgico con Siria, si la intervención es rápida y "exitosa" ante la opinión pública, mi impresión es que Larry Summers ya tiene conchabo.

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