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Diálogos en Wall Street
Conversamos con Gordon Gekko de la poda del QE3, de la extraña aparición al unísono de un grupo nutrido de oradores de la Fed y de la realidad europea, en la que el BCE permanece de brazos cruzados a pesar de que la pesadez económica es grande y la inflación se derrumba.
Gordon Gekko: Lo intentó, buscó una rendija para escalar, pero no encontró muy buenas excusas para sostener la carga. Mañana será otro día.
P.: Si la reunión de la Fed dejó alguna novedad, fue que los oradores de la institución brotaron de nuevo como hongos tras la lluvia.
G.G.: Entre el jueves pasado y hoy (por ayer) se anotaron media decena. A saber: Plosser, Bullard, Lacker, Powell y Fisher.
P.: ¿No es sugerente? Rompieron un larguísimo silencio.
G.G.: Es verdad.
P.: La pregunta obligada es obvia: ¿cuál es el motivo? ¿Cuál es el mensaje que quieren remachar?
G.G.: Si uno quiere identificar un elemento común en todas las intervenciones le diría que hemos vuelto a hablar de "tapering".
P.: Se reinstaló el debate sobre la reducción de la compra de bonos.
G.G.: Así es.
P.: Como fue la norma hasta septiembre.
G.G.: Un poco más tímidamente.
P.: ¿Será que la Fed se anima a practicar el mes próximo lo que no hizo en la reunión de septiembre, cuando entonces el escenario estaba listo y era un paso cantado?
G.G.: Pienso que no.
P.: James Bullard, de la Fedde Saint Louis, que de todos los funcionarios es el más locuaz, acaba de señalar que la poda del QE3 puede iniciarse en diciembre.
G.G.: De la misma manera que también dijo que era posible en octubre. Es una posibilidad muy remota. Depende de que la Fed, antes del cónclave del 17 y el 18 de diciembre, se haga de la evidencia confiable que le certifique la existencia de una recuperación económica sólida.
P.: Apuntó Bullard que para ese entonces las autoridades contarán con suficiente información -incluyendo dos partes mensuales del mercado laboral- como para tomar, si fuera el caso, una decisión.
G.G.: En principio, se piensa que la economía creó unos 120 mil nuevos empleos netos en octubre. El cierre del Gobierno no ayudó. Quizás el informe de noviembre exhiba un rebote vigoroso. Supongamos que sí, ¿cómo hará la Fed para estimar cuál es la verdadera fortaleza de fondo de la economía? El problema del "taper" en diciembre es que -a menos que la actividad resucite como el ave Fénix- lo más probable es que la nebulosa persista. No será una situación mejor que en septiembre. Y si en septiembre se prefirió dejar las cosas como estaban...
P.: Una cosa es cierta: la inflación no apura. Ni siquiera a Bullard...
G.G.: Menos que menos a Bullard, que desde el punto de vista del celo antiinflacionario es un halcón.
P.: Lo que puede apremiar es la noción de que la política monetaria es demasiado expansiva y está favoreciendo la aparición de burbujas...
G.G.: Eso lo mencionó Bullard el viernes. Pero no lo volvió a repetir. Y, en apariencia, nadie volvió a preguntárselo.
P.: Quizá sea la verdadera razón para traer de nuevo el taper a colación...
G.G.: Un halcón como Richard Fisher, de la Fed de Dallas, no hizo mención. Y no mostró urgencias por desarmar ya el QE3. Charles Plosser, de la Fed de Chicago, sí se pronunció ansioso, pero lo que teme es que la cartera de la Fed, creciendo en 85 mil millones de dólares todos los meses, se convierta en un elefante en un bazar.
P.: Para lo que nos interesa, da lo mismo un motivo u otro. El punto es saber si hay que abrir el paraguas ahora o si la tregua se extenderá otro trimestre...
G.G.: Los que definen la política, los que ejercen la conducción -Bernanke y, en menor medida, Yellen y Dudley- no comparten esa sensibilidad. Creen que la Fed tiene espacio de maniobra. Por empezar, en términos relativos, la hoja de balance de la Fed no está entre las más grandes.
P.: Este jueves se reúne el BCE y la inflación es un tema en Europa. No porque suba mucho, sino por lo contrario. La última medición arroja un aumento de sólo el 0,7% en los precios. ¿Cree que el BCE tomará cartas en el asunto o que lo ignorará como a tantas otras realidades?
G.G.: Tendrá que hablar de ello, seguro.
P.: ¿Y no cabe una rebaja de tasas de interés?
G.G.: El BCE suele tomarse sus tiempos. Así que Draghi puede reconocer el inconveniente ahora y quitarle un cuarto de punto a la tasa REFI recién en diciembre. Pero el asunto más delicado no es la tasa tanto como la cancelación de los pases a largo plazo y la insólita reducción de los activos en cartera. El BCE es el único banco central que procede así en el G-7, pese a ser quizás el que más necesita una política expansiva.


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