11 de abril 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Diálogos en Wall Street
¡Cómo cambia el ánimo de los inversores! Es una veleta a los cuatro vientos. Cuando las aguas bajaron turbias, Gordon Gekko se opuso al pesimismo reinante, ¿qué piensa ahora?



Periodista: ¿Bluff o anticipo del sell in May? Los mercados se deprimieron el lunes, atacaron de nuevo el miércoles, hoy se hunden peligrosamente.

Gordon Gekko:
Es importante tener presente lo amigables que resultaron las minutas de la Fed.

P.: No es la Fed la que voltea a Wall Street.

G.G.: Claramente, no.

P.: Pero el famoso efecto Dudley que usted mencionó a comienzos de marzo sigue causando estragos. Biotecnología hace punta en el camino a la baja.

G.G.:
Quedó a un tris del "bear market" propio.

P.: Ya cayó más del 20% desde sus máximos de marzo.

G.G.:
Está al borde del 19%.

P.: ¿Y entonces? El presidente de la Fed de Nueva York, Bill Dudley, les apuntó a esos fervores. Y los papeles que caen son los de valuación más generosa, los de múltiplos precio/ganancias mayores, las acciones que fueron estrella hasta que empezamos a escuchar cierta visión crítica de la efervescencia que provino, por cierto, de funcionarios de primera línea del banco central.

G.G.:
Es así. Pero si usted lee las minutas no encontrará un solo párrafo que mencione la inquietud. No hay objeciones a las condiciones financieras imperantes.

P.: ¡Qué raro!

G.G.: Hay muchas cosas raras. No se olvide: hay una nueva conducción al timón. Son las primeras minutas de la era Yellen, y son las primeras no corrosivas desde hace mucho tiempo.

P.: Si no es la Fed, si las minutas no se hacen eco de los comentarios vertidos por Dudley y tantos otros, la verdad es que dejaron un residuo tóxico. Y éste cobró vida propia.

G.G.:
La Fed se corrió del medio. Los mercados podrían subir con las minutas bajo el brazo. No son agresivas. Todo lo contrario. Yellen puso mucho énfasis en no asustar a los inversores.

P.: Le salió el tiro por la culata cuando habló de los seis meses y todo el mundo dedujo que alistaba una suba de tasas anticipada.

G.G.:
Las minutas son contundentes: la Fed no tiene ninguna intención de apurar los tiempos. Y está más preocupada por la baja inflación que por tensar la cuerda de su política.

P.: Me dice que los mercados tienen piedra libre para trepar. Y que escogen, por su cuenta, volver a zambullirse.

G.G.: Es así.

P.: La rotación castigaba a las tecnológicas y a los papeles caros, pero levantaba a los rezagados y era neutral -o positiva- con la Bolsa en general. Ahora, cuando se rota, se perfora. Cae todo, como si operase un trépano.

G.G.:
Lo vimos el viernes por primera vez. El lunes, que fue una rueda con mucha histeria, marcamos el rebote fuerte de muchos de los papeles más castigados y el sorprendente liderazgo de los emergentes. Hoy (por ayer) el daño es generalizado. No hay duda. Comenzó por los "high flyers" que se hundieron desde un inicio y con mucha fuerza. Pero no hubo forma de escaparse. Los emergentes, al final, no pudieron resistir. Cayeron menos, pero también hocicaron.

P.: Hemos pasado del bluff al "sell in April", ¿o no?

G.G.:
Estamos en un mercado lateral. Todavía. De jugar en el techo del rango, recordar que los récords son de una semana atrás, vamos a probar la otra banquina.

P.: La tasa larga en el 2,62%, ¿no es la mejor ilustración de que ya flamea la bandera de rendición?

G.G.:
Es muy buen indicador. No estuvo presente hasta hoy (por ayer) y denota mejor que nadie -mejor que el VIX- que crece la convicción de que se aproxima un punto de inflexión. No necesariamente ondea por el Sell in April. El reloj aprieta, pero no tanto. No está muerto quien pelea y, siendo así, mayo puede esperar.

P.: ¿Cree posibles otras escaramuzas?

G.G.:
Hay que dar pelea. La esperanza blanca eran los balances de los bancos. JPMorgan y Wells Fargo. La mesa estaba servida para el batacazo. Ahora, ya no tanto. La Bolsa está entre las cuerdas: sabremos si puede responder o si está demasiado grogui como para ensayar otra cosa que no sea amarrarse y rezar que termine el round.

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