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Diálogos en Wall Street

Periodista: ¿Cambió todo? ¿Vuelve la euforia de la mano de Apple?
Gordon Gekko: Amagó, amagó, pero quedó confinado al papel, a la acción individual de Apple, que subió más del 8%. El chispazo no prendió. Hubo un falso contacto inicial y poco más.
P.: Culpa de Putin y la crisis de Ucrania.
G.G.: Sólo en apariencia.
P.: Las novedades de allí fueron alarmantes. Incluyendo la movilización de tropas rusas otra vez asentadas en la frontera.
G.G.: Nadie puede negar la desestabilización de Ucrania. Pero la noticia entra y sale del radar de Wall Street a conveniencia.
P.: ¿Fue la excusa para abortar un despegue rotundo de la Bolsa?
G.G.: Es que lo de Apple fue una sorpresa arrasadora. Mejores números por donde los mire, ampliamente superiores a lo que se esperaba y en todos los frentes del negocio. Más la noticia del "split" de la acción 7 a 1...
P.: La acción se divide en siete y se hace así más accesible para el pequeño inversor. No debería cambiar el valor de la inversión, pero es un truco que siempre opera favorablemente.
G.G.: Tal cual. Y además se conoció la novedad de un plan de recompra de acciones más agresivo.
P.: Como quien dice, cartón lleno.
G.G.: ¿De qué estuvimos hablando todo el año? ¿De si se trata de una burbuja o de los fundamentos? Los números de Apple ratifican la tesis de muy sólidos fundamentos. Es un golpe al plexo de la discusión sobre las valuaciones. ¿Me quiere decir que Wall Street no acusó recibo porque, en paralelo, llegaron noticias sobre incidentes en un país que la mayoría de los traders no sabe dónde ubicar en el mapa?
P.: Bueno, no exageremos.
G.G.: La cuestión es que Apple puso toda la carne en el asador cuando nadie lo esperaba, carne de primera, desató una gran euforia y, al final del día, ¿cuál es el resultado final?
P.: Un buen día en la oficina. Nada más.
G.G.: Y porque hubo disturbios en no sé qué ciudad de Ucrania. No es muy creíble.
P.: Yo le preguntaba dos días atrás, aceptando que pudieran surgir muy buenos balances, ¿cuánto más se podría escalar?
G.G.: Dos martes atrás los inversores embistieron y comprobaron que había un piso firme. Allí se gestó el rebote. Ahora querrán saber cuánto margen existe para explotar una suba. Pues bien, era la oportunidad ideal y sin embargo fueron muy cautelosos y, en el fondo, no quisieron correr el riesgo de averiguarlo.
P.: No debería costar demasiado arrimar el S&P 500 a un nuevo máximo.
G.G.: Intentarlo era lo lógico, estamos al 0,7% de los récords, pero faltó coraje. Y eso que la suba de Apple le aportó -de manera directa- un buen empujón.
P.: Lo que es bueno para Apple puede no ser tan bueno en otros papeles. Tal vez no se reproduzca en otras compañías.
G.G.: Cuando el mercado duda, pisa con pie de plomo. Tiene evidencias a mano pero busca más. Es así. Cuántas veces, en cambio, corre muy ligero y sin otro soporte que su intuición.
P.: En la coyuntura el mercado prefiere moverse a los costados.
G.G.: La impresión que uno tiene es que el dinero que levantó los precios de Apple no salió tanto de las posiciones de efectivo como de otras posiciones de acciones. El avance del NASDAQ es puro Apple. Hubo mucha rotación entre los mismos papeles tecnológicos. Biotecnología, por caso, está un 0,5% en rojo.
P.: Es un mercado temeroso.
G.G.: Lo fue hasta que rebotó. Ahora es más bien cuidadoso. El optimismo rebotó detrás de las cotizaciones. Los que antes se asustaron mucho -pienso en el gurú Dennis Gartman- han vuelto al ruedo.
P.: Los precios de las acciones están merodeando los valores más altos. El optimismo, no. ¿Alguna consecuencia?
G.G.: El optimismo está todavía por debajo de la media histórica. Y mejor así. Usted necesita una muralla de preocupaciones si quiere trepar. No le sirve el terreno libre de obstáculos.


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