11 de marzo 2015 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Con Wall Street al borde de un ataque de nervios consultamos a Gordon Gekko, nuestro veterano conocedor de los mercados internacionales.

Periodista: El mercado bull cumple seis años. Lástima que no haya festejos, sino un resbalón de regalo...

Gordon Gekko: Tómalo o déjalo. Son las reglas del juego.

P.: ¿Cuál es el drama? ¿La suba de tasas o el "sprint" del dólar ante las principales divisas en el mundo?

G.G.:
Es el mismo shock, son las dos caras de la misma moneda. Después de un informe de empleo muy robusto (aunque menos que en diciembre o enero), la espina de una Fed más activa, antes de lo planeado, quedó clavada.

P.: En paralelo, el BCE comenzó a comprar bonos soberanos. ¿No hay una pulseada entre un banco central que se apresta a endurecer su política -la Fed- y otro que le da rienda suelta a la creación de liquidez?

G.G.:
Es la Fed versus el resto del mundo.

P.: A la postre, aun sin mover un dedo, la Fed impone sus condiciones. Los resultados que vemos después de conocer el informe de empleo son categóricos. El bull market trastabilla, los commodities tambalean, la fe de los inversores se pone a prueba. Todos signos compatibles con una reducción neta de la liquidez...

G.G.:
Es natural que la voluntad de la Fed prevalezca en la medida en que el dólar es, de lejos, la principal fuente de liquidez internacional. Pero no hay que exagerar tampoco los efectos del día a día y extrapolarlos al largo plazo. Esto es más un reacomodamiento de carteras, un cambio de precios relativos, que un recorte de la oferta de liquidez.

P.: Habría que explicárselo al Dow Jones. El viernes perdió 279 puntos con la noticia de la caída abrupta de la tasa de desempleo, el lunes rebotó parcialmente y ahora vuelve a entregar más de 285 puntos...

G.G.:
El BCE comenzará a comprar bonos soberanos por 45 mil millones de euros por mes (y un total de 60 mil millones si se contabilizan los títulos privados que ya figuraban en su menú). La Fed que se reúne la semana próxima, de momento, no va a hacer nada. Salvo retocar el texto de su comunicado de rigor y eliminar la mención a su carácter "paciente". Una palabra más o menos no puede cotizar tan alto.

P.: No es la Fed, son los mercados los que están haciendo el ajuste. Por anticipado...

G.G.:
No lo dudo. Ya vimos cuán potente puede ser la tracción de un simple comentario cuando Ben Bernanke, en mayo de 2013, avisó que se venía el "tapering"; o sea, el principio del fin del QE3. Pero hay que entender algo: si el dólar se dispara en el mundo, las condiciones financieras comienzan a endurecerse solas, y la Fed no puede ignorarlo so pena de exagerar la dosis de restricción monetaria.

P.: Me quiere decir que cuanto más se agiten las aguas, menos prisa tendrá la Fed para intervenir...

G.G.:
Es fácil comprender por qué. Y no es únicamente un fenómeno financiero. Ya son visibles los efectos reales derivados de la apreciación del dólar en los EE.UU. Es el caso del desempeño menguante de las ventas al exterior y, sobre todo, de los indicadores líderes como las nuevas órdenes de exportación (por ejemplo, en el informe ISM).

P.: La Fed anunciará, el miércoles próximo, que su paciencia expiró. ¿Cómo evitar pensar que en la siguiente reunión, en junio, apretará el gatillo de la suba de tasas? A menos que la economía desfallezca...

G.G.:
Debería importar menos el cuándo que el cuánto, a decir verdad. Empezar antes podría tener la ventaja de permitir un ascenso posterior más suave.

P.: Debería ser así, pero no lo es. Los mercados -ya lo demostraron con el tapering- son muy sensibles al puntapié inicial. Toda esta zozobra tiene más que ver con la posibilidad de que el bautismo de fuego se adelante y se produzca en junio que con la magnitud del ajuste de tasa.

G.G.:
Porque en todos los escenarios se piensa en un retoque de un cuarto de punto. En el fondo, la única variable en duda es la fecha. Mi visión: si junio produce zozobra, la suba no será en junio. Téngalo presente: apuro no hay. El informe de empleo no se desvió en nada de la inercia que la Fed ya conocía de antemano.

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