23 de marzo 2016 - 00:00

Diálogos en Wall Street

El rally sigue su curso. El terrorismo no arredra a los mercados financieros. En cambio, la Fed preocupa más. Por un lado, emitió un mensaje amistoso tras su reunión de la semana pasada, y todo el mundo lo compró. Por otro lado, los oradores de la entidad hacen fila para lanzar sus dardos. ¿A quién creerle?, le preguntamos a Gordon Gekko, nuestro hombre en la trinchera.

Periodista: Los atentados de Bruselas rompieron la rutina. Pero los mercados, más allá del traspié inicial, conservaron la calma. ¿El terrorismo no altera los planes de los inversores?

Gordon Gekko:
Está visto que no. La víctima principal hoy fue la libra esterlina, ni siquiera el euro. La agachada que provocó la noticia entre las acciones se recuperó muy rápido gracias al tradicional "buy the dip". Los compradores pasaron el rastrillo.

P.: Viendo el resbalón de la libra, uno diría que se teme más a la eventualidad del Brexit -la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea- que a los problemas de seguridad.

G.G.:
Dice bien. La noticia del cierre de fronteras restrega la llaga...

P.: La odisea de los vendidos en descubierto continúa. El rally de los activos de riesgo ni siquiera pestañeó con los explosivos.

G.G.:
Cortesía de la ayuda brindada por Yellen & Cía, que llegó en el momento justo, cuando la suba empezaba a mostrar signos de fatiga. No se olvide de que es la sexta semana consecutiva en ascenso.

P.: No he visto, sin embargo, ninguna señal de rendición. El posicionamiento de los grandes especuladores, si uno mira Chicago, no desarmó la apuesta en contra de la Bolsa.

G.G.:
Corto la Bolsa; muy largo el índice de volatilidad, el VIX. Y también se retienen las posiciones a favor del dólar, a contramano del bajón sorpresivo que provocó la Fed dando marcha atrás a su postura agresiva.

P.: Una duda creciente es si la comunicación oficial está funcionando bien. Resulta curioso que después de la reunión haya surgido una cascada de oradores -un desfile de cinco o seis funcionarios- en la que todos transmitan un mensaje beligerante.

G.G.:
Hasta Charlie Evans, de la Fed de Chicago, el "promotor" del QE3.

P.: Evans, la más mansa de las palomas, ve una economía muy robusta hacia adelante. Con el repunte de la actividad y de los índices inflacionarios, y mercados financieros que exhiben de vuelta un claro apetito de riesgo (como no ocurría desde mediados de 2014), ¿qué más precisa el banco central para retomar la vacunación?

G.G.:
La Fed no dijo que no habrá más suba de tasas. No se equivoque. Apenas redujo la dosis prevista. De cuatro inyecciones a sólo dos en 2016.

P.: Que era lo que los inversores pensaban de antemano...

G.G.:
Tal cual. Ese es el dato: ya no hay brecha de expectativas. Y la historia reciente dice que nunca la Fed se movió sin primero alinearlas. La mesa, pues, está servida para el próximo retoque. El milagro es que todo el mundo está distendido. Así es el arte de la comunicación. ¿No es un efecto notable?

P.: ¿Ocurrirá tan pronto como el mes que viene?

G.G.:
Dennis Lockhart, John Williams y James Bullard dijeron, los tres, que abril es una alternativa posible. Esther George, que además vota, quiso que el ajuste fuera la semana pasada.

P.: Es una tarea de ablande. El mercado no les cree. Pero sí piensa que Junio está en el radar.

G.G.:
Todo es cuestión de machacar. Y que las condiciones económicas y financieras no se empañen.

P.: ¿Usted qué piensa?

G.G.:
Lo mismo que la última vez que tocamos el tema. La Fed se tomará un poco más de tiempo.

P.: Usted dijo julio. Pero ese mes no hay conferencia de prensa de Yellen ni publicación de proyecciones económicas. Habría que esperar a septiembre.

G.G.:
Después de leer el comunicado "pacifista", los republicanos piensan que la Fed juega para los demócratas. Una suba de tasas muy cerca de la elección va a disparar la reacción opuesta. Dos subas, ni lo piense. La Fed meterá toda la presión para que la ficha nos caiga en junio, pero no se sorprenda si lo dilata una reunión tomándose un margen "extra" de seguridad. Sus comentarios son válidos pero la escenografía que haga falta es cuestión de montarla ad hoc, no es ninguna limitante.

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