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Diálogos de Wall Street
Tiempo de pausa y reflexión después de un rally vibrante. Y en la antesala de sendas reuniones de la Fed y el Banco de Japón. ¿Lloverá dinero en Tokio desde el helicóptero? Gordon Gekko nos da su visión.
Gordon Gekko: Es simple, hay que poner más carne en el asador. Caso contrario, el festín se acaba.
P.: ¿Y se podrá? Las opiniones están divididas.
G.G.: Menos que antes. Ahora los optimistas son mayoría.
P.: Nada demasiado perspicaz. Con la Bolsa en récords cambió el humor. No muy inspirador.
G.G.: Es más lastre que otra cosa, pero tampoco es definitorio. Es evidente que lo que no existe es euforia. No nos pasamos de rosca.
P.: Uno mira el mundo, donde sea que se fije, y lo que ve es un polvorín. Es un milagro que, después del "brexit" y una seguidilla de atentados terroristas que hoy suceden todos los días, Wall Street se las haya arreglado para montar nuevos máximos.
G.G.: El secreto es no mirar todo lo que ocurre. Los mercados se han concentrado en tres asuntos: los bancos centrales, la economía y los balances. Los tres, hoy por hoy, son factores positivos.
P.: Los bancos centrales tienen las manos atadas después del "brexit"...
G.G.: Es una forma de decir. La Fed obra con mano de seda después del giro de Yellen en marzo. Los demás bancos centrales, si hace falta, volcarán estímulo a cuatro manos.
P.: Lo curioso es que no ha sido necesario que intervengan. Ni el BCE ni el Banco de Inglaterra.
G.G.: Mejor así. Esta semana tenemos dos reuniones importantes. La de la Fed, que termina mañana (por hoy). Y la del Banco de Japón, que comienza el jueves y concluye el viernes.
P.: Pareciera más importante lo que resuelva (el gobernador) Kuroda que lo que decida Yellen.
G.G.: Si la Fed no se aparta del libreto previsto.
P.: ¿Le ve chances?
G.G.: Perro que ladra no muerde, pero quizá quiera emitir algún ladrido.
P.: Hubo quienes salieron a vender la posibilidad de alguna novedad para el mitin de septiembre.
G.G.: Así es. Aunque tal vez no lo veamos en el comunicado posreunión y sí, dentro de tres semanas, en el texto de las minutas.
P.: En cuyo caso no nos enteraremos hasta entonces. Y todos los cañones apuntarán a Tokio. La pregunta del millón es si el Banco de Japón hará algún anuncio que rompa el molde.
G.G.: Los mercados apostaron fuerte a un megaplán de estímulo, y después recularon. Se calmaron bastante.
P.: Japón hizo punta con la expansión cuantitativa en 2001. Lanzó la novedad de la expansión cuantitativa y cualitativa como la pata monetaria de las Abenomics. Emuló este año a Europa y probó el camino de las tasas negativas. Pero no anduvo bien. La economía no reacciona. Y políticamente fue corrosivo. ¿Llegó el turno de copiar a Milton Friedman y ensayar el helicóptero monetario?
G.G.: Si el "brexit" hubiera sido lo que prometía, un tornado de paso devastador en los mercados, quizás sí.
P.: ¿No lo ve inminente? ¿Es muy poco probable? ¿No lo ve posible?
G.G.: Nunca digas que de esta agua no has de beber. A esta altura, si algo aprendimos, es que todo es posible. La idea esquemática del banco central regalándole yenes a cada hogar japonés está fuera del alcance actual del radar. Una combinación simultánea de política fiscal muy agresiva y aumento en la compra de activos por parte del Banco de Japón va a ocurrir al primer tropiezo que las autoridades consideren serio. Eso es lo que los mercados quieren monitorear.
P.: Un helicóptero hecho con piezas de un desarmadero.
G.G.: Acoplando dos armazones. Se sabe que el paquete de gasto en infraestructura está en preparación. Si la financiación del banco central acompaña tendría una especie de autogiro. Y si la emisión no fuese temporaria, sino una inyección de dinero definitiva, he ahí su helicóptero. Bastante en línea con los planes de Friedman.

