12 de octubre 2016 - 00:00

Diálogos de Wall Street

Empezó la ronda de balances en Wall Street, y lo hizo decididamente mal. Con Gordon Gekko examinamos sus implicancias.

Periodista: Mal comienzo para la temporada de balances. Alcoa, que arrancó nítidamente con el pie izquierdo, suele ser el mascarón de proa del sector industrial. A juzgar por el golpe -Wall Street retrocede el 1,5% en estos momentos- se alentaban mejores expectativas.

Gordon Gekko: Seguro. Yo diría que la clave de la firmeza de las acciones -a pesar de todo, desde el escepticismo generalizado y el drenaje de recursos de los fondos comunes hasta la incertidumbre electoral- reside en la esperanza de que las compañías le pongan punto final a la sequía de la rentabilidad.

P.: Hace un año y medio que las ganancias caen, y ello no ha sido impedimento para que Wall Street se abra paso a nuevos récords.

G.G.: Hay una apuesta tácita a que la tendencia revierta este trimestre.

P.: Parece que hay gente que ya cantó el no va más.

G.G.: Puede ser, pero el baile recién empieza.

P.: Admitamos que no comenzó bien. No sólo por Alcoa, también Illumina informó peores números que los esperados. Y un par de firmas ligadas a la salud emitieron sendos alertas negativos.

G.G.: Y no se olvide del fuego amigo. Me refiero a Samsung y la saga de su teléfono encendedor, el Note 7.

P.: Es todo un frente de tormenta.

G.G.: Será un muy buen examen de estrés. A estos precios quien no esté conforme puede irse a su casa, y llevarse una generosa ganancia de capital. De hecho, es lo que han estado haciendo buena parte de los inversores minoristas. La Bolsa merodea a tiro de los récords, pero el pesimismo hace tiempo que es dueño y señor de la escena. Y no se olvide, es un elemento estabilizador.

P.: ¿No cree que las acciones están caras, más allá de que no reine la euforia?

G.G.: Baratas, ciertamente, no están. Pero todo es relativo. Las carteras se han sesgado

hacia la renta fija, y en compa-ración con lo que valen los bonos, la Bolsa es atractiva. Tiene más rendimiento corriente, potencial de suba de precio y el plus de proteger ante un aumento inesperado de la in-flación.

P.: Los bonos están sufriendo la presión de la Fed. Me refiero a la persistencia del discurso que habla de una suba de tasas antes de terminar el año. ¿No debería arrastrar también a la Bolsa?

G.G.: La Fed no va a apretar el gatillo si no está convenci-

da de que la economía tiene espaldas para soportar el chubasco, y mantener al menos la cadencia de la expansión. Será un voto de confianza a la economía, y lo que las acciones precisan es nutrirse de esa misma convicción.

P.: Usted dice que se espera que las ganancias retomen el crecimiento cuando concluya la difusión de los balances, pero el consenso de los analistas vaticina una caída del 2,1% de las utilidades del índice S&P 500. ¿Cómo llega a esa conclusión?

G.G.: Lo natural, a esta altura, es que el consenso subestime la verdadera evolución de las ganancias. En parte, porque las compañías que tienen problemas prefieren anticiparlos públicamente, y tiran hacia abajo las estimaciones (muchas veces, exageradamente), mientras las que vienen bien se callan la boca y procuran sorprender al momento de publicar sus estados contables y proyecciones.

P.: ¿Y qué tan grande es el sesgo?

G.G.: Lo suficiente como para que si se repite el error histórico promedio, las ganancias interanuales del tercer trimestre crezcan cerca del 1%.

P.: Tampoco sería un giro copernicano.

G.G.: Pero sería la primera lectura positiva desde el trimestre inicial de 2015 cuando la rentabilidad creció el 0,5%. Y respaldaría la expectativa de una mejoría ulterior, en lo que resta del año y en 2016.

P.: Entiendo. Que Alcoa no haya logrado superar las previsiones de ganancias nos dice que quizás esta vez sea diferente y los analistas puedan quedar en offside no por defecto como siempre sino por exceso en sus estima-ciones.

G.G.: Es la hora de los números concretos, ahora hay que sumar y restar, y contrastar las expectativas con la realidad. Si me pregunta, un dólar que amaga un alza abrupta es lo que más cizaña siembra porque aunque los números sean buenos, los relativizará si nubla el horizonte futuro.

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