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Diálogos en Wall Street
Wall Street no define tendencia, presa de un mercado lateral que lleva meses, y no se convence de mudar de dirección. ¿Hasta dónde influyen la incertidumbre electoral o la amenaza de la Fed de volver a facturar un alza de tasas de interés? Con Gordon Gekko, nuestro hombre en la trinchera, analizamos la cuestión.
P.: Son los escenarios favoritos, sí. Pero no se sabe a ciencia cierta.
G. G.: No hay certezas, por supuesto. Pero recuerde que el "brexit" no fue una sorpresa absoluta, un hecho impensable. Sucedió tras una puja muy apretada y en la antesala del referendo hubo una alternancia en los pronósticos de ganador. Era un resultado que estaba dentro del margen de error de las encuestas. Acá, Trump se derrumbó cuando corría de atrás y debía pegar el salto. Nunca lideró, salvo la semana fugaz de su nominación como candidato. La última milla de su campaña es atroz.
P.: Piensa que no es la misma incertidumbre que rodeó al "brexit"...
G. G.: Cuando las ratas abandonan el barco, cuando desertan los propios compañeros de ruta, y no en silencio sino a la vista del público, está claro que las cosas no van bien. Si Trump instala la sospecha sobre la calidad del proceso eleccionario o difunde su intención de fundar una cadena televisiva de noticias, a decir verdad, uno tiene el derecho a pensar que hay confesión de parte...
P.: ¿Será que a los mercados les preocupa una debacle de Trump que arrastre a los republicanos a una derrota absoluta en los tres frentes: la carrera por la presidencia y las mayorías tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes?
G. G.: También eso es muy improbable. Diría que remoto.
P.: No les va bien en el Senado.
G. G.: El Senado cambiará de manos. Todo sugiere que volverá a quedar bajo control de los demócratas.
P.: ¿Y no la Cámara baja?
G. G.: No. Ese es el bastión. Y la escisión entre Trump y muchos de sus correligionarios tiende a preservarlo, es un separador útil, achicará las pérdidas.
P.: ¿Será que el freno de mano lo pone saber que la Fed está al acecho, esperando su turno para jalar el gatillo?
G. G.: Es la crónica de un ajuste anunciado. Y la lista de las víctimas de siempre -commodities, emergentes- goza de muy buena salud.
P.: ¿Alguna chance de que se adelante la suba a la reunión de la semana próxima, y así cortamos la espera que nos llevará hasta diciembre? Si nadie se queja... ¿por qué no?
G. G.: Todo apunta a no interferir la elección. Nadie quiere darle argumento alguno a Trump para la protesta. Igual, el tema no es el retoque puntual de la tasa, sino la estrategia que adoptará la Fed de cara al futuro. Ya escuchó a Janet Yellen hablar de aflojarle a la economía la marca a presión.
P.: Suena alentador. Como los balances de las empresas. Aún así está visto que nadie se atreve a saltar del redil.
G. G.: Tiempo al tiempo, entonces. Habrá que seguir remando evidencia, hasta reunir una masa crítica.


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