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Diálogos de Wall Street
Hablamos con Gordon Gekko cuando se cumplen tres meses del batacazo electoral de Donald Trump.

P.: Tampoco se percibe euforia como en noviembre y principios de diciembre.
G.G.: Nada más sombrío que la lectura de los diarios. Y en Wall Street, sólo un tercio de los inversores minoristas se mantiene bullish, y piensa que la Bolsa subirá en los próximos doce meses. Es un registro mediocre para un mercado en récords, y un dato que no sugiere excesos, muy positivo.
P.: Si hubo deslumbramiento fue fugaz.
G.G.: Fíjese bien: ya no rige el superdólar ni la suba rampante de las tasas de interés. ¿Dónde está el Trump arrollador que se devoraba el mundo? Peleándose con un juez que le trabó la restricción migratoria a ciudadanos de siete países. Es evidente todo lo dañino que Trump puede ser. Basta con tomar al pie de la letra sus declaraciones. Pero su ejecución, por fortuna, es muy chambona. Trump tiene la iniciativa, y se demuestra hiperactivo, pero, hasta ahora, ¿qué consiguió? Que el vicepresidente Pence haya tenido que desempatar para conseguir la designación de Betsy De Vos como secretaria de Educación convirtió un trámite en una victoria pírrica. Trump no pudo convencer a ningún senador demócrata, y enfrentó la oposición inamovible de dos senadoras de su partido, por eso Pence debió entrar en juego. ¿Qué capacidad tendrá entonces para pasar por el Congreso una agenda cargada con munición pesada?
P.: Deberá negociar primero con la gente de su partido.
G.G.: Será un Trump con freno de mano. Predecible. En materia económica lo que pasará el filtro es lo que los mercados consideran alentador, aunque estará por ver en qué medida. Los republicanos en general son más celosos en materia de déficit fiscal.
P.: Bueno, pero si los planes se encogen mucho, ¿qué futuro tiene el rally de las acciones? ¿No se habrá pasado de rosca?
G.G.: Menos trumpismo será menos Yellen, menos tasa y menos fortaleza del dólar. A priori, no es un mal swap. Dejar que la economía fluya es hoy lo más sensato. Los últimos indicadores PMI, en EE.UU. y en el mundo, muestran un momentum sólido y en ascenso. Y las ganancias empresariales suman dos trimestres consecutivos en alza (lo que no ocurría desde comienzos de 2015). Por supuesto, hay mucho ruido político e incertidumbre. No es sólo Trump, también las elecciones europeas. Pero después del "brexit" ya estamos preparados para asistir a lo peor. Y es hora de que aparezcan los cisnes blancos.


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