23 de noviembre 2017 - 23:05

Diálogos de Wall Street

Un año espectacular en Wall Street, bajo cualquier definición, y sin embargo nadie quiere bajarle la cortina. Los inversores irán por más, dice Gordon Gekko, nuestro experto en los mercados internacionales.

Diálogos de Wall Street
Periodista: Hay mucho que agradecer este Día de Acción de Gracias.

Gordon Gekko: Ni que lo diga. Es un año excelente para los mercados: el S&P 500 trepó el 16% desde que terminó 2016; el Dow Jones Industrial, el 19%; y el NASDAQ 100, el 31%.

P.: Una suba potente, y a la par carente de volatilidad. El índice VIX se hunde por debajo del 10%, el mínimo de las últimas 52 semanas. ¿Qué más se puede pedir?

G.G.: Para la economía mundial es también el año de mejor desempeño desde 2010. La recuperación, esta vez, no aflojó, mantuvo una pisada firme. Estamos, después de Lehman, más cerca que nunca del pleno empleo y sorpresa, sorpresa - sin rastros de inflación.

P.: ¿Cartón lleno?

G.G.: Podríamos dar las hurras, cuadrar las posiciones y cerrar los libros antes que comience diciembre. Y sería un registro estelar.

P.: Es una paradoja, porque se supone que después del Día de Acción de Gracia, la Bolsa vuelve a calentar motores y se lanza de lleno a la temporada de los rallies estacionales...

G.G.: Que además se prolonga hasta bien entrado enero.

P.: ¿Qué piensa que va a prevalecer? ¿La prudencia o la ambición?

G.G.: No mire únicamente la Bolsa. Vea el derrotero explosivo del bitcoin, cómo se derrumbó y cómo vuelve a embestir sin esperar ni un minuto. Y note cómo a Wall Street se le hace agua la boca por incorporar este plato en su menú.

P.: Como si no le hubiera alcanzado con el festín de las acciones.

G.G.: Es el espíritu que caracteriza este momento tan especial. No cede el apetito a pesar del atracón de récords, y se quiere más y más.

P.: Tampoco se sufre de vértigo.

G.G.: Llevamos más de año y medio sin un traspié que supere el 3% aunque el S&P 500, desde el piso de febrero de 2016, escaló el 40%.

P.: No es lo habitual, no parece normal, y mucho menos repetible. Y, sin embargo, la expectativa se relame por la posibilidad de servirse un postre suculento de fin de año.

G.G.: Otro postre, y van varios en el año.

P.: Estupendo. Al menos hasta que uno se pregunta, ¿cómo terminará esta historia? Tamaño desenfreno será complicado de maniobrar cuando aparezca la primer curva del camino, ¿o no?

G.G.: Así como venimos, a gran velocidad y pisando el acelerador, probablemente nos vayamos a la banquina. Mi único deseo es que mantengamos a las criptomonedas fuera de la órbita de Wall Street. No pido más.

P.: Cada vez luce más difícil. El CEO de JPMorgan, Jamie Dimon, había dicho que el bitcoin era un "fraude", los compradores unos "estúpidos" y que estaba dispuesto a echar a sus operadores si los sorprendía tomando posición.

G.G.: Y después se echó atrás. Dimon hizo un insólito mea culpa, y afirmó que en lo sucesivo se abstendría de emitir opinión.

P.: Ahora, según las informaciones que se difunden, el banco está considerando la posibilidad de ofrecerles el producto a sus clientes. Es un giro en redondo. ¿Cómo se explica? ¿No me diga que Dimon no conocía los fundamentos del bitcoin la primera vez que abrió la boca?

G.G.: Si otros bancos de primera línea entran en el negocio, y lo harán si los clientes los presionan, si Goldman Sachs y Morgan Stanley hacen punta, JPMorgan les seguirá los pasos. Aunque Dimon sepa que es reeditar el juego de las sillas musicales.

P.: El Grupo CME, los dueños del Chicago Mercantile Exchange, anunciaron que lanzarán futuros de bitcoin antes que termine 2017. Estamos hablando de contratos aprobados por el regulador, en un pie de igualdad con la gran familia de instrumentos derivados que transa el CME.

G.G.: Una vez disponibles será imposible que los grandes bancos se mantengan al margen. Y así el sistema financiero le abrirá sus puertas a un caballo de Troya peligrosísimo. Como no ocurría desde que se abrazaron a la promesa de jugosa rentabilidad de las hipotecas subprime, la década pasada.

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