11 de octubre 2011 - 00:00

Diana Dowek explora las contradicciones humanas

En su nueva muestra «Contra las vallas», Diana Dowek vuelve a mostrar su preocupación por la incitación crítica, poniendo el acento en lo social.
En su nueva muestra «Contra las vallas», Diana Dowek vuelve a mostrar su preocupación por la incitación crítica, poniendo el acento en lo social.
Diana Dowek expone en el Centro Cultural Borges (Viamonte y San Martín), a partir del 13 de octubre una muestra llamada «Contra las vallas». Dowek formó parte de la corriente surgida entre nosotros hacia mediados de la década del 70, a la cual presentamos en 1979 con el nombre de Post-figuración. La Post-figuración aborda al hombre y sus objetos como entidades inseparables. Se acerca a los neo-figurativos con un sentido de sarcasmo y el dolor, y se vincula con los pop en función de su método descriptivo. Pero a diferencia del arte pop, el discurso postfigurativo acude a la descripción de la realidad como medio, no como un fin. La preocupación de Dowek ha sido siempre una incitación crítica.

Este marco teórico nos sirve para catapultar aún más el compromiso artístico pero también político de esta artista. En su nueva muestra curada por Kenia Corvalán, nos remonta a los terribles sucesos de nuestro país y la gran cantidad de reclamos sociales que se sucedieron hasta hoy día. El mensaje final de Dowek es de optimismo porque nos invita a saltar las vallas. A sobreponernos de los límites. Poniendo el acento en lo social y representando una problemática a nivel mundial con los efectos de la globalización. Por eso la artista de expresa «Quisiera que mis contemporáneos encontraran en mi obra un momento de sus vidas colectivas, identificados con un árbol que no pudo crecer, con un pasto que desafía al cerco...».

Este anhelo es aún más vasto, porque ella menciona las vidas colectivas, o sea, la sociedad entera. Trata de promover un testimonio que más allá de sus representaciones individuales, la conduzca a englobarla, o situarla en la pluralidad humana, para convertirla -como sucede con el creador de todo hecho artístico- en la primera espectadora de sus telas.

Sus obras marcan y recuerdan las contradicciones que de tan familiares el hombre las suele perder de vista, ignorarlas. Son situaciones de choque con pocos personajes u objetos, uno solo a veces, que modifica a través de mutaciones de luz, color y espacio. Su preocupación ha sido siempre una incitación crítica, presente en todas sus obras y muy clara y tajante en algunas como «Las heridas del Proceso», de 1985.

El espectador encuentra su interpretación personal que puede o no coincidir con la de la artista, porque en forma continua está explicándose a sí misma: tal es lo que Dowek quiere suscitar entre quienes contemplen sus pinturas. Dowek sostiene que no trata de contar cuentos ni de ilustrar una historia; de ahí, su búsqueda: es decir más con lo mínimo de elementos que le son cotidianos.

Su propósito es perfilar las contradicciones humanas: plenitud y vacío, libertad y opresión, placer y dolor, apertura y encierro, acentuando el drama que importa la presencia inexorable de estos conflictos. Sus propuestas se suceden año a año investigando problemáticas humanas y sociales, con una vigencia permanente y abierta, por eso su historia con el lente de la preocupación por los demás no ha concluido.

Dowek estudió en las Escuelas Nacionales de Bellas Artes Manuel Belgrano y Prilidiano Pueyrredón, donde se graduó en 1964. Obtuvo reconocimientos, como el Premio al Artista del Año, de la Asociación de Críticos de Arte (1994); la Beca de la Fundación Pollock-Krasner, Nueva York (1995); y la Beca a la Creación, del Fondo Nacional de las Artes (1998). Presentó en el 2001, en el Museo Nacional de Bellas Artes, una muestra antológica (1972-2000), con el autor de esta nota como curador de la misma. En ella incluyó series como «De lo que vendrá» (1972-73); «Atrapados con salida» (1977-89); «Pintar la pintura» (1981-83), telas cosidas con alambre; «Las heridas del proceso» (1983-85); «La ciudad y los amantes» (1987-90); «Homenaje a Beuys», (1990-94), uno de los creadores más importantes de la segunda centuria del siglo XX; «Desde el fondo de la tierra», (1994), homenaje al fotógrafo brasileño Sebastián Salgado; y sus obras de la serie «El poder vulnerable» (1996-2000).

Luego, una de sus últimas muestras individuales fue Fragmentos de una historia inconclusa (1972-2005), en el Fondo Nacional de las Artes. En 2008, también en el Centro Borges, «Un día en la vida de María Rosario. Una mujer trabajadora», donde presentaba a la trabajadora en distintas tareas con sus compañeras como en intercambios. Toda esta serie era pintura acrílica, alguna sobre fotografías y otras sobre telas describiendo las condiciones de precariedad laboral y las injusticias que se producen en las fábricas argentinas y las mujeres. La representación en ésta muestra era una obrara en una fábrica de alimentos que pelea por sus derechos. Dowek para la muestra tomó fotografías en la fábrica pero también visitó la casa de los trabajadores.

Para poder entender el carisma y compromiso de esta gran artista nos gustaría referirnos a las palabras de Rosa María Ravera, anterior presidenta del Fondo Nacional de las Artes acerca de Diana Dowek «Artista contestataria, ha perforado la red, saltado el cerco, narrado la soledad, representado el tajo cruel y descarnado. Ha intentado siempre encontrar la manera de articular estéticamente su denuncia y protesta. Su insistencia pretende desequilibrar contemporáneamente lo estético y lo político. Los dos sistemas, al unísono, con un mismo gesto. La desestabilización introduce quiebres visibles... A veces son únicamente insinuaciones, sin voz, en un gran patio vacío (de los tribunales)».

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