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Dicen en el campo...
Eduardo Buzzi
... que el otro asunto son los escándalos en los temas de comercialización de granos que, sorprendentemente (aunque hace casi 20 años que se registran graves irregularidades), dispararon ahora una serie de denuncias públicas cruzadas que fueron la comidilla del sector en los últimos días. Algunos recordaban, incluso, que no hubo tanta repercusión ni cuando se intervinieron las pizarras (por las brutales diferencias de precios) en la década pasada. Tampoco hace unos meses, cuando los desfases del trigo, ni luego cuando los precios que ponían eran «acordados» ante la falta de negocios. «Si no hay ROE no puede haber pizarras», decía un productor aludiendo a la falta de autorizaciones oficiales para exportar, básicamente trigo y maíz. De ahí que todo confluya en que la causa de tanto conflicto se genera en la intervención del Estado en los mercados pero, como a la ONCCA pocos se animan a criticarla públicamente, mucho menos por medio de solicitadas, entonces terminan acusándose entre los propios eslabones de la cadena, aunque algunos de ellos fueron muy beneficiados por estas intervenciones en otros momentos...
En este sentido, aunque refiriéndose a todos los mercados, el economista Miguel Ángel Broda, en una reunión con empresarios y banqueros, señaló días atrás que «los mayores enemigos de la liberación de los mercados son los beneficiados por la intervención», y dio algunos ejemplos de los cuales varios correspondían al sector agroindustrial. El otro tema que fue casi una fija en las reuniones giró sobre la Secretaría de la Integración armada por Aníbal Fernández con María del Carmen Alarcón a la cabeza, y el Ministerio de Agricultura, con Julián Domínguez. En ambos casos, se sostiene que la expectativa que generó su irrupción duró menos que nada, y que sólo se trató de una nueva maniobra de distracción de parte del Gobierno. De hecho, ninguna de las dos áreas generó mayor información en los últimos días y, si bien se nota la saludable baja de perfil por la que optaron, el silencio es llamativo. También sorprende la lentitud de Agricultura en completar el equipo, que apenas va por el 50% escaso de los cargos y, de los que están, sólo 2 o 3 constituyen un verdadero soporte para el ministro. De hecho, mientras el miércoles se desarrollaba la reunión con Cristina de Kirchner, en Paseo Colón ni los de prensa estaban al tanto de lo que estaba pasando.
... que, en un encuentro en el que coincidieron varios ex de Agricultura, sin dejar de reconocer la importancia estratégica de que el país cuente con un ministerio en esta materia, se preguntaron: «¿Es sólo un cambio de sello, o es algo estructural?». Algún memorioso señaló, además, que «el ministerio (de Agricultura) murió a mediados de los 40, pues aunque luego vino Carlos Emery, que duró 6 años en el cargo, sólo jugaba al tenis, pues no tenía mucho que hacer, ya que la política del sector se decidía en otro lado». También allí se comentó bastante un tema que planteó públicamente el politólogo Rosendo Fraga en una reunión. El especialista preguntó: «¿Adónde van a ir los 14 diputados del campo a partir del 10 de diciembre?». «¿Se van a asegurar la mayoría en la Comisión de Agricultura, como hacen los sindicalistas con Recalde a la cabeza en la de Trabajo, para evitar que desde la Comisión salgan dictámenes contrarios a los intereses del sector, o van a dejar pasar la oportunidad sin enterarse?». Para los especialistas el tema es clave, pues las leyes que van al recinto con dictamen de comisión sólo requieren de mayoría simple para ser aprobadas, mientras que las que no lo tienen requieren de, al menos, dos tercios de la Cámara para resultar aprobadas.


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