2 de noviembre 2012 - 00:00

Dicen en el campo...

Eduardo Buzzi
Eduardo Buzzi
... que el clima sigue siendo el epicentro de todas las charlas, y ahora ya no sólo entre la gente de campo. Es que también algunos funcionarios, y muchos hombres de empresa comenzaron a darse cuenta de lo que puede implicar una nueva cosecha disminuida (como la del año pasado, aunque entonces por la sequía y ahora por exceso de agua), y la alarma comenzó a extenderse. Así se percibió en varias de las reuniones que hubo los últimos días, desde el clásico almuerzo del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp) en el Alvear, donde disertó el exministro de economía Roberto Lavagna, hasta en un viaje de periodistas a Mendoza (invitados por las cooperativas), incluyendo un ágape de los semilleros (ASA) en el Club Alemán donde, obviamente, el tema obligado fue la nueva Ley de Semillas. También hubo algunos ecos «académicos» del encuentro de historia económica del fin de semana pasado en Bariloche ya que, a pesar del poco conocimiento y/o dedicación de esta rama de las ciencias por el campo y su impacto, hubo bastantes trabajos al respecto, incluyendo uno sobre la performance de Brasil y de la Argentina, en materia agroindustrial, en los últimos 20 años. Por supuesto, la diferencia fue notable a favor del mayor socio del Mercosur.



... que mientras caen las expectativas sobre la futura cosecha (ya se habla de 10 millones de toneladas de trigo, no más de 53-55 millones de soja, y alrededor de 20 millones de toneladas de maíz), y esto si el clima mejora, los productores siguen incrementando su malestar. Es que los problemas se suman y las soluciones no aparecen, ni las de emergencia y desastre, ni las más estructurales como el caso del precio de la leche que, a pesar de los reclamos y compromisos, sigue nominalmente por debajo del que percibían el año pasado. Para colmo, ahora también está la amenaza de una nueva ley de la que parece que no participó ninguna de las entidades tradicionales del sector (sólo las nuevas, afines al Gobierno nacional) que buscaría, mediante un «jurado de notables», fijar entre otras cosas, un precio mínimo que, seguramente, las industrias no estarían en condiciones de afrontar sin trasladar al consumo. Esta, como otras cuestiones a contramano de los mercados, siguen sin resolverse y se acumulan sin solución o, al menos, no la que necesitan los productores, tanto en «tiempo» como «en forma».



... que también causaron algún «escozor» los trascendidos sobre los $ 800 millones que se proponen para el sector ovino. Es que, mientras se reparte por un lado, se incumplen compromisos para necesidades inmediatas (como la Emergencia) por otro. Además, como señaló un conocedor, de nada sirve la ayuda directa a la ovinocultura, si el Estado no trabaja para desarrollar un verdadero mercado transparente de lana y de carne ovina, que permita el desarrollo estructural y genuino de esta actividad. Sin esto, lo demás, es tirar la plata, comentaban algunos mientras otros, más vale, hacían análisis políticos, sobre todo, a partir de la posición mucho más «activa», y pública, del titular de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, ahora definitivamente encolumnado en la oposición. La postura exactamente opuesta es la del exgerente de la Federación Molinera, Alberto España, devenido legislador por el Frente para la Victoria. Es que, ante los embates contra Luis DElía y su esposa (también diputada oficialista), le correspondió a él salir a defender la ley que, entre otras cosas, obligaría a los countries a «donar» parte de sus tierras para uso público, aunque el alcance va mucho más allá y, obviamente, ya hay varios estudiando la «letra chica» de la propuesta oficial.



... que «en todos lados se cuecen habas» y también en el paraíso cordillerano hay más de un problema. En este caso, la información la dan los productores de berries, nicho mimado que, a partir de la contraestación lograba varios nichos de mercado mundiales. Pues bien, parece que ahora, tipo de cambio mediante, se quedaron fuera de casi cualquier posibilidad de exportar, inclusive, los orgánicos que siempre contaron con un precio plus que los hacía muy rentables. Ni siquiera el fracaso (por sequía) de la cosecha en Serbia, que es el primer exportador mundial, sirvió para mejorar la performance local que tampoco puede con las preferencias arancelarias con que cuenta el vecino -Chile- en buena parte del mundo. Así las cosas, a los productores de El Bolsón, el Hoyo, etc. les queda, por ahora, el mercado interno que creció bastante y todavía demanda, aunque los berries argentinos hayan desaparecido por el momento de las góndolas internacionales.

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