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Dicen en el campo...
Dilma Rousseff
... que, a pesar de los recortes de siembra por el mantenimiento de las lluvias, igual el cálculo de inversión agrícola de esta campaña (debido al fuerte incremento de los costos) arrojó una cifra escalofriante. Según la Mesa de Enlace, con cifras de AACREA, en el ejercicio que cerró a fines de junio pasado, el sector había invertido más de u$s 50.000 millones para producir 150,5 millones de toneladas de productos, básicamente alimentos. Según los datos de AACREA, sólo los cultivos anuales extensivos (granos) superaron los $ 90.000 millones de inversión. Entre los presentes, sin embargo, las reacciones ante estos datos fueron divergentes. Por caso, algunos exdirigentes que asistieron a la convocatoria destacaban que las cifras pueden llevar a engaño. El sector invierte, pero es a costa de su propio endeudamiento, y eso no se está diciendo, se alarmaban, mientras otros destacaban que si se repiten las pérdidas de cosecha de la campaña pasada, en febrero-marzo de 2013 ya se va a estar asistiendo a una crisis sectorial cuya primera manifestación va a ser el corte de la cadena de pagos. Nadie aguanta dos cosechas malas seguidas, reconocían. En concordancia con esto, un productor fuerte de la zona centro destacaba que en su grupo CREA, el nivel de endeudamiento ya es del doble del año pasado. Por supuesto que todo esto ocurría mientras el servicio GEA de la Bolsa de Rosario, daba a conocer que en esa región habían caído más de 300 milímetros en dos días, y que el clima sigue muy inestable, con mangas de piedra y tornados frecuentes, aunque en el norte del país continúa la seca. Casi nada de todo esto se escuchó de boca de los máximos dirigentes del campo. También fue bastante comentado el costo de la Canasta Navideña que hizo CRA días atrás, y no tanto por el incremento global en los precios de los productos (alrededor de 25%), sino por el hecho de que ratificó que los productores de alimentos apenas reciben un 16% del costo total de esa canasta lo que, prácticamente, les licúa toda responsabilidad a la hora de justificar la inflación. El caso más extremo es el de los duraznos al natural pues, por la materia prima de una lata los fruticultores reciben $ 0,97 mientras que el consumidor paga $ 16 la lata, es decir, 1.550% más.


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