12 de agosto 2009 - 00:00

Dictan cadena perpetua a un criminal nazi. ¿Penúltimo juicio?

La edad avanzada y los achaques físicos de Josef Scheungraber no fueron considerados un obstáculo para que un tribunal de Munich dicte sentencia.
La edad avanzada y los achaques físicos de Josef Scheungraber no fueron considerados un obstáculo para que un tribunal de Munich dicte sentencia.
 Berlín - La avanzada edad, 90 años, no libró al ex oficial del Tercer Reich Josef Scheungraber de ser condenado ayer a cadena perpetua por la matanza de 14 civiles en la Toscana (Italia), 65 años atrás, en un juicio que se perfila como el penúltimo por crímenes durante el nazismo en un juzgado de la Audiencia Provincial de Munich.

Mientras la fiscalía muniquesa ultima su acusación contra John Demjanjuk, el ucraniano de 89 años extraditado a Alemania el pasado mayo por complicidad en la muerte de 27.900 judíos, Scheungraber escuchó ayer la sentencia con el rostro impasible y entre los aplausos de los asistentes.

El nonagenario, vecino de la localidad bávara de Ottobrunn, fue declarado culpable de asesinato múltiple y condenado a la máxima pena contemplada por el código alemán, once meses después de la apertura del juicio y en presencia del alcalde de Cortona (Italia), Andrea Vignini, junto a familiares de las víctimas.

Scheungraber había sido ya condenado a esta misma pena en 2006 por un tribunal militar en La Spezia (Liguria), en un juicio celebrado en ausencia del procesado por los mismos cargos: ser el oficial que ordenó la acción de castigo por la muerte de dos soldados alemanes, en una emboscada de partisanos, en Falzano di Cortona, en 1944.

Cuatro civiles italianos fueron ejecutados y otros diez murieron al darse la orden de volar la casa en la que estaban. Scheungraber era entonces jefe de compañía del escuadrón de montaña 818, con rango de alférez, y según él no fue responsable de esa acción. La defensa había pedido la absolución, amparada en la ausencia de testigos presenciales fiables.

El último de éstos, un oficial de rango inferior, de 85 años, lo identificó hace unos meses como su superior en el batallón, pero finalmente no pudo declarar en el juicio al empeorar su salud.

La defensa de Scheungraber fundó sus argumentaciones en esa falta de testigos y el procesado renunció a pronunciar una última declaración. Finalmente, la Audiencia dictó sentencia en el sentido de la emitida en su momento por la justicia italiana.

El nonagenario ex nazi no fue extraditado entonces para responder ante el tribunal de La Spezia, en tanto que era ciudadano alemán. En lugar de eso, la fiscalía de Munich retomó el caso hasta llevar adelante un proceso que vaticina lo que puede ocurrir en el que previsiblemente se abrirá dentro de unos meses contra Demjanjuk.

Scheungraber, al frente de una ebanistería y un negocio de muebles, llevó todos estos años una existencia tranquila, como ciudadano respetado en su ciudad de la Alta Baviera, de la que en 2005 recibió la medalla de hijo ilustre.

Era habitual en los encuentros de antiguos «camaradas» del Ejército, pero nadie se encargó nunca de investigar su pasado.

El anciano, hoy sordo y cojo, vive en su ciudad natal de Ottobrunn, donde después de la guerra fue también electo consejero municipal.

En Jerusalén, el centro Simon Wiesenthal creado para buscar a criminales nazis, elogió a la justicia alemana por la condena. «La sentencia -afirmó el director del Centro, Efraim Zuroff- refuerza la posición de principio según la cual el tiempo no reduce de ningún modo la culpa de los responsables y la edad avanzada no vale para garantizar protección legal a los asesinos».

«En este sentido, las víctimas de Falzano tienen hoy el mismo derecho de ver castigados a sus asesinos, exactamente como lo tenían en 1944», agregó Zuroff.

El presidente de la región Toscana, Claudio Martini, declaró por su parte que «se trata de una sentencia que esperábamos, que recibimos con satisfacción, incluso a 65 años de distancia de la matanza, porque éstos son crímenes que nunca pueden caer en prescripción».

El presidente del consejo regional de Toscana, Riccardo Nencini, declaró a su vez que «la condena del ex oficial nazi es un acto de justicia».

«Desde siempre la región Toscana se comprometió en el frente de los derechos humanos y civiles», recordó Nencini, subrayando que esto conlleva a «echar luz sobre eventos tan trágicos que además deben permanecer en la memoria de todos».

En tanto el alcalde Vignini, que se encontraba en Munich y escuchó la sentencia, afirmó «tras 65 largos años llegó el momento de la verdad y de la justicia sobre la matanza de Falzano». «Esto demuestra que nunca es demasiado tarde para la verdad, estoy aquí para honrar a los muertos, pero también a los vivos que esperaron tanto este momento», dijo Vignini.

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