Cristina de Kirchner e Hilda Molina mantuvieron ayer su primer encuentro directo en Buenos Aires en la Casa de Gobierno. Testigos directos hablan de un diálogo fluido, sincero, pero frío y con una diferencia clara entre ambas mujeres. Para la Presidente argentina su liberación es un hecho que se debe agradecer a la dictadura de los Castro y a la diplomacia argentina que bregó por su llegada. Lejos de esto, la médica cubana sólo saluda, en su reactivado blog personal, a «todo el pueblo argentino por el respaldo que recibió en los últimos años» y, especialmente, a la Iglesia. Mientras tanto, en cada aparición pública, la visitante se dedica a defenestrar al régimen amigo del Gobierno argentino.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario