12 de octubre 2010 - 00:00

Dilma fue a misa para despegarse del aborto

Dilma Rousseff participó ayer en una misa en la Basílica de Nuestra Señora Aparecida, 165 kilómetros al norte de San Pablo, en un intento de mostrarse más amigable ante el electorado religioso. La polémica por el aborto fue central para evitar su victoria en primera vuelta.
Dilma Rousseff participó ayer en una misa en la Basílica de Nuestra Señora Aparecida, 165 kilómetros al norte de San Pablo, en un intento de mostrarse más amigable ante el electorado religioso. La polémica por el aborto fue central para evitar su victoria en primera vuelta.
Río de Janeiro - La candidata oficialista de Brasil, Dilma Rousseff, visitó ayer el santuario de Nuestra Señora Aparecida y participó en la misa ofrecida a más de 15.000 fieles, en un intento por separarse de la polémica generada en torno del aborto y recuperar al electorado religioso.

En ocasión del festivo del 12 de octubre, fecha oficial de Nuestra Señora Aparecida y patrona de Brasil, la candidata presidencial del Partido de los Trabajadores (PT) asistió a la eucaristía en una basílica ubicada a 165 kilómetros de la ciudad de San Pablo.

«Quería estar aquí por causa de un problema reciente en mi vida, que prefiero no comentar», afirmó Rousseff a periodistas tras salir de la ceremonia y sin especificar si se trataba del cáncer contra el que luchó recientemente o de algún otro inconveniente.

La problemática del aborto fue clave en la primera vuelta del 3 de octubre, dado que la candidata oficialista sufrió una importante fuga de votantes debido a su supuesta posición favorable a la interrupción voluntaria del embarazo.

Su despenalización estaba incluida en la plataforma política del PT, por lo que tras la polémica debió retirarla. Muestra del error cometido por el oficialismo quedó plasmado ayer en un sondeo difundido por Datafolha, en el que el 71% de los consultados rechazó que se avale esa práctica.

Sin referirse directamente al tema, Rousseff hizo alusión al debate televisivo del domingo, en el que su contrincante, José Serra, la criticó severamente por su doble discurso ante la religión, al recordarle que hace tres años ella había defendido el derecho de la mujer a abortar.

«La tentativa de asociar mi campaña a asuntos religiosos es una estrategia de la oposición para rebajar el nivel del debate político de la segunda vuelta», aseguró la ex ministra de la Casa Civil, quien estuvo acompañada de políticos regionales y autoridades eclesiásticas en su primera visita a Aparecida.

A pesar de que su presencia es un importante guiño a la población creyente, la candidata rechazó tajantemente que el objetivo de su viaje haya sido el de conquistar el apoyo de esos sectores con miras al balotaje del 31 de octubre. Al ser indagada sobre este tema por un periodista, afirmó: «Yo creo que nadie tiene el derecho a decir cuál es mi creencia, sólo Dios puede hablar sobre creencia religiosa».

Serra, candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), quien pasó al segundo turno con un 32,61% de los sufragios frente a los 46,91% de Rousseff, acudirá hoy al santuario, acompañado por el gobernador electo del estado paulista, Geraldo Alckmin, del mismo partido.

Agencias EFE, DPA y ANSA

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