San Pablo - El Gobierno brasileño anunció ayer un ajuste de u$s 14.000 millones en el presupuesto de 2013, el menor de los tres recortes realizados anualmente por la presidenta Dilma Rousseff, en busca de lograr las metas de superávit primario, un crecimiento económico del 3,5% y una inflación en 5,2%. El ajuste, explicó la ministra de planificación, Miriam Belchior, con el titular de Economía, Guido Mantega, no afectará a la salud, educación, planes sociales, presupuesto previsto para obra pública y los gastos del Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos 2016. El ajuste, al que el Gobierno llama de "bloqueo presupuestario", fue el menor desde que asumió Rousseff, ya que en 2011 había sido de u$s 25.000 millones y en 2012 de u$s 27.500 millones. Los analistas criticaron al ajuste por ser menor de lo esperado, según reflejó la prensa local."El ajuste no involucra inversiones ni políticas sociales.Fue orientado para ser realizado en el gasto corriente de los ministerios y secretarías sin afectar la inversión prioritaria", afirmó Belchior. Mientras, Mantega sostuvo que el recorte, por ser menor que en años anteriores, tiene el objetivo de estimular la economía. El gasto para superávit primario, el ahorro para pagar intereses de deuda, es del 3,2% del PBI. Esta nueva ingeniería presupuestaria del Gobierno se realizó sobre la base de datos para el crecimiento del PBI del 3,5% en 2013, luego del débil 0,9% experimentado en 2012. La política fiscal no está estimulando la inflación, cuya alza se debe principalmente a una escalada temporal de los precios de los alimentos, dijo Mantega. "No estamos conduciendo una política fiscal inflacionaria", se defendió. Sus palabras contrastan con la visión del Banco Central que elevó la tasa para frenar los precios y que considera que la política fiscal apunta a estimular la economía en detrimento de la inflación.
Agencias ANSA y EFE
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