25 de agosto 2015 - 00:11

Dilma, más sola: pierde ahora el respaldo de su vicepresidente

Michel Temer y Dilma Rousseff durante un reciente acto público. El vicepresidente tomó distancia del Gobierno y desató otra vez la alarma en Brasil, en un momento de aguda crisis política.
Michel Temer y Dilma Rousseff durante un reciente acto público. El vicepresidente tomó distancia del Gobierno y desató otra vez la alarma en Brasil, en un momento de aguda crisis política.
Brasilia - El vicepresidente de Brasil, Michel Temer, le comunicó ayer a la presidenta, Dilma Rousseff, que abandonará la función de interlocutor entre el Ejecutivo y el Congreso, que asumió meses atrás con el fin de ayudar a que se aprobara el paquete de ajuste fiscal propuesto por el equipo económico.

La salida de Temer de la función que le atribuyó Rousseff en abril último, cuando la crisis que hoy mantiene en vilo al Gobierno ya comenzaba a perfilarse como grave, es un severo revés para la mandataria, a quien el Congreso, aún con la mediación de Temer, le asestó varias derrotas, muchas de ellas con el aval de legisladores oficialistas, incluso del propio Partido de los Trabajadores (PT).

Temer pertenece al conservador Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el principal socio del PT en la coalición de Gobierno.

Que Temer, una de las cabezas visibles del ala pro PT del PMDB, tome distancia de Rousseff da más fuerza a los sectores de ese partido que abogan por una salida lisa y llana de la alianza oficialista, algo que, de concretarse, también podría facilitarles las cosas a las agrupaciones de oposición que presionan por un juicio político.

Al aceptar el papel de articulador político, Temer consiguió que el Congreso aprobara, aunque con algunas alteraciones importantes, el ajuste fiscal que el equipo económico liderado por Joaquim Levy impulsó en su búsqueda de recomponer la economía.

Según el portal del diario Folha de Sao Paulo, Temer y Rousseff se reunieron ayer en Brasilia, donde el vicepresidente comunicó su decisión de dejar la citada función, que tenía como contrapartida, básicamente, la liberación de partidas presupuestarias y la promesa de cargos estatales a legisladores y partidos aliados, a cambio de que se aprobaran las propuestas del Gobierno.

Pese a que Rousseff habría intentado persuadirlo, Temer se mantuvo en su decisión, pero según interlocutores suyos se comprometió a seguir colaborando con la relación de la presidencia y otros poderes, en temas "macropolíticos".

Según fuentes de su despacho, seguirá con las labores propias de su cargo, aunque "mantendrá el diálogo" con la base parlamentaria de la coalición oficialista.

Según analistas, son dos las principales razones por la que Temer resolvió "abandonar" a Rousseff, al menos parcialmente, en el momento más crítico de su segundo mandato: la presión de sus propios correligionarios, que quieren que el partido tome distancia de un Gobierno "en ruinas", y cierta hostilidad que ministros del PT cercanos a la presidencia le han demostrado últimamente en forma creciente.

El hecho que precipitó el "divorcio" entre Temer y ministros del PT ocurrió a principios de este mes, cuando al salir de una reunión con legisladores aliados, el vicepresidente, visiblemente nervioso, dijo que la crisis política era "gravísima", y que se necesitaba de alguien "capaz de unificar al país". Sus dichos fueron interpretados por algunos integrantes del PT como una "autopostulación" de Temer para asumir tal responsabilidad, y desde entonces las relaciones se deterioraron cada día más.

Obviamente, en caso de destitución de la jefa de Estado, Temer asumiría el poder.

Paralelamente, varios líderes del PMDB ya venían demandando que Temer dejara la articulación política del Gobierno, entre ellos el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha.

Enemigo acérrimo de la mandataria, Cunha fue quien promovió la mayoría de las derrotas sufridas por Rousseff en la Cámara baja, y semanas atrás rompió relaciones formales con el Gobierno, tras ser acusado por el Ministerio Público de haber cobrado coimas por 5 millones de dólares en el escándalo de corrupción en Petrobras.

Cunha se irritó porque considera que la presidencia intercedió ante la Fiscalía General y la Policía Federal -responsable de las investigaciones sobre los fraudes en la petrolera estatal- para perjudicarlo.

Al haberse votado la semana pasada el último punto del paquete de iniciativas de ajuste fiscal, Temer encontró "una excusa" para dejar la articulación política, ya que, afirman analistas, puede decir que cumplió el cometido de que el conjunto de medidas fuera aprobado.

Sin embargo, para algunos analistas, Rousseff, con un magro 8% de apoyo en las encuestas, queda ahora a merced del PMDB y de un Congreso rebelde, a pocas semanas de un esperado pronunciamiento del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) sobre un posible "maquillaje" de las cuentas públicas, lo que pondría a la mandataria en peligro de juicio político.

Agencias DPA y EFE,


y Ámbito Financiero