9 de julio 2013 - 00:00

Dilma, tibia por espionaje de EE.UU.

Brasilia - La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, consideró ayer que el espionaje de EE.UU. en su país "podría ser una violación de la soberanía" aunque pidió investigar los hechos sin prejuicios y con cautela, luego de que el Congreso brasileño y la oposición exigieran una reacción más fuerte del Gobierno.

Rousseff anunció que presentará el asunto a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU porque el espionaje se caracteriza por la violación de la libertad de expresión. "Tenemos que investigar sin precipitaciones, sin prejuicio. Pero la posición de Brasil es clara. No coincidimos con interferencias de este tipo no sólo en Brasil", dijo, y agregó podría haber "violación a la soberanía".

Las declaraciones de la mandataria se dieron luego de que el diario O Globo publicara ayer la existencia de una base de la CIA y la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) en Brasilia -que al menos hasta 2002 transmitió vía satélite información obtenida ilegalmente- y en medio de un fuerte emplazamiento del Congreso y la oposición de exigir una respuesta a su par estadounidense, Barack Obama, con quien se reunirá en septiembre en su primera visita de Estado a Washington.

La comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados y la del Senado anunciaron que evalúan convocar al canciller, Antonio Patriota; a los ministros de Defensa, Celso Amorim y de Comunicaciones, Paulo Bernardo; y al embajador de EE.UU., Thomas Shannon, para que den explicaciones. "Tiene que haber sanciones a la violación de la información", se quejó por su parte Marina Silva, ecologista opositora y candidata presidencial. En tanto, Washington afirmó haberse puesto en contacto con el de Brasil, lo que fue celebrado por Patriota, quien se declaró "alentado por la disposición al diálogo, a pesar de que tenemos que profundizar las discusiones".

Agencias ANSA, AFP y EFE; y Ámbito Financiero

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