"Existe una cultura golpista, pero no están las condiciones materiales para que eso ocurra. La intolerancia divide al país, hay un proceso de intolerancia como no se vio antes en Brasil, sino en los períodos en que se quebró la democracia", planteó en una entrevista con el canal SBT, de San Pablo.
De todos modos, señaló que no considera inminente la quiebra del orden democrático pues esto no coincide con la idiosincrasia de la sociedad.
"No creo en un Brasil fascista. Somos un país donde conviven las diferencias: indios, negros, blancos, europeos, japoneses, árabes. La sociedad brasileña no es intolerante", observó.
Rousseff aseguró que el actual ambiente político le "recuerda" al que precedió al derrocamiento de Joao Goulart en 1964, que dio paso a la dictadura que se prolongó por 21 años, durante la cual ella fue presa política.
Al hablar de la marcha por el "impeachment" convocada para el domingo, comentó: "Tenemos que ser capaces de convivir con las diferencias y las situaciones difíciles, ya no somos una democracia infantilizada; las manifestaciones son algo normal".
Los organizadores de la movilización, como el líder opositor Aécio Neves, apuestan a que ésta sea todavía más numerosa que las realizadas en marzo y abril pasado.
"No se puede aceptar la teoría de cuanto peor mejor porque eso termina perjudicando a la población", se quejó Dilma.
| Agencia ANSA |


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