17 de octubre 2014 - 00:00

Dilma y Aécio sólo atinan ya a destrozarse mutuamente

En empate técnico, Dilma Rousseff y Aécio Neves dedicaron sus intervenciones de ayer en TV a dañar la imagen del rival. La discusión giró en torno a casos de nepotismo, corrupción y hasta posible consumo de alcohol y sustancias estupefacientes. Se enardece la campaña brasileña  hacia la segunda vuelta del 26.
En empate técnico, Dilma Rousseff y Aécio Neves dedicaron sus intervenciones de ayer en TV a dañar la imagen del rival. La discusión giró en torno a casos de nepotismo, corrupción y hasta posible consumo de alcohol y sustancias estupefacientes. Se enardece la campaña brasileña hacia la segunda vuelta del 26.
San Pablo - La mandataria de Brasil, Dilma Rousseff, y el candidato opositor, Aécio Neves, que disputarán la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el domingo 26, intercambiaron ayer durísimos ataques por escándalos de corrupción que salpicaron a sus respectivos partidos, en un nuevo debate televisado.

Dos días después de que la corrupción fuera uno de los principales asuntos abordados en el primero de los cuatro debates acordados de cara a la segunda vuelta, las denuncias cruzadas de desvíos de recursos públicos abrieron el encuentro organizado ayer por el canal SBT, de tintes dramáticos.

El segundo de cuatro debates previstos contó con una audiencia un 20% superior a la del martes. El intercambio fue de tal dureza que con posterioridad, cuando Dilma ofrecía una entrevista, debió suspenderla en vivo y pedir asistencia por una baja de presión. "Yo no estoy... Vamos a recomenzar, me estoy sintiendo mal... Un debate nos exige mucho", dijo.

Neves, candidato por el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), inició la discusión interrogando a Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), sobre los escándalos en la petrolera Petrobras.

"Yo quería saber, ¿de quién es la responsabilidad por tanto desvío de recursos públicos, algo que no para nunca?", preguntó el senador tras citar diferentes denuncias de irregularidades contra la firma y las acusaciones de que la empresa cobraba sobornos de contratistas para financiar campañas políticas de partidos oficialistas, principalmente del PT, todo ello mientras la mandataria estaba a cargo de la compañía.

De acuerdo con el líder opositor, la extensión y la gravedad de las denuncias permiten decir que la presidenta fue "tolerante" con los ilícitos o "fue incompetente" para evitarlos.

Rousseff se defendió diciendo que los escándalos se destaparon porque la Policía, bajo su mando, está investigando las denuncias, y recordó que en el Gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), también del PSDB, la fuerza era comandada por afiliados a esa formación que se negaban a investigar denuncias de corrupción.

Asimismo, volvió a sembrar dudas sobre la construcción de un aeropuerto en Minas Gerais, el estado que gobernó Neves, en terrenos expropiados a un tío de éste, un tema ya investigado y cerrado pero que siempre despertó dudas. "Usted no está por encima de ninguna sospecha", disparó la mandataria.

El eje del segundo debate no varió demasiado del primero, pero el tono agresivo entre los dos rivales subió e incluso dedicaron gran parte del encuentro a lo que los analistas denominan "deconstruir" la imagen del otro. Según los observadores, esa estrategia polariza aún más la contienda electoral que, de acuerdo con los últimos sondeos de Ibope y Datafolha, mantiene a Neves con una intención de voto del 51% contra el 49% para Rousseff, un empate técnico.

Como ejemplo de las estrategias de "deconstrucción", la mandataria interrogó a su rival sobre su posición frente a las pruebas de alcoholemia, en clara referencia a cuando éste, en 2011, se negó a hacer el test en un control vial.

"Tenga el coraje de hacer la pregunta directamente", respondió con ira Neves. "Ya pedí disculpas, me arrepentí y aprendí de eso". "No creo que nadie pueda, sin sufrir las consecuencias, manejar drogado o borracho", dijo lacónica Rousseff.

Así, coinciden los analistas, los comandos de ambos postulantes eligieron el terreno de los ataques personales antes que la contrastación de propuestas para captar al 5% o al 6% de indecisos que definirán la elección.

Los dos presidenciables volverán a medirse el domingo en el canal Record y el 24 en Globo, el de mayor audiencia.

Agencias EFE y Brasil247,


y Ámbito Financiero

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