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Dinero en poder del público sigue creciendo al 40% anual
Mercedes Marcó del Pont
El cepo cambiario está generando comportamientos muy particulares en el sector financiero, ya que los plazos fijos crecen a tasas elevadas, cercanas ahora al 49% interanual, pero también aumenta fuerte el dinero que directamente no va al banco y se mantiene en efectivo.
¿Cómo se explica este fenómeno? Claramente hay dos circuitos. Por un lado están las empresas, que no pueden zafar de las restricciones cambiarias y deben permanecer en pesos, optando por alguna alternativa que les otorgue rendimientos nominales, ya sea a través de plazos fijos o de fondos comunes que invierten en depósitos a plazo. Se trata de apuestas a tasa negativa, ya que los intereses se ubican casi diez puntos por debajo de la inflación real (15% contra 25%), pero es la única opción disponible para los excedentes de liquidez. Para este segmento resulta imposible cubrirse en moneda extranjera y la posibilidad de fugar dólares a través de mecanismos como el de "contado con liquidación" es más bien acotada.
El otro circuito es el del público y el de aquellas empresas que se mueven en forma total o parcial en la informalidad. Justamente el incremento en la cantidad de trabajadores no registrados muestra que es creciente el número de empresas que prefiere no blanquear operaciones como una manera de reducir la presión impositiva. En estos casos, crece el manejo de dinero en efectivo. Algo parecido sucede con el público, que en un contexto de alta inflación prefiere manejarse con cuentas a la vista o directamente utilizando el efectivo. Además, es usual que en procesos inflacionarios aumente la velocidad de circulación del dinero, lo cual es más fácil que suceda con el uso del efectivo.
De la misma forma, la única manera de comprar dólares hoy en la Argentina es a través del mercado informal. Y para ello es necesario utilizar dinero en efectivo. Por lo tanto, en la medida que crece la demanda de divisas tiene lógica que también aumenten los saldos en efectivo. Un cálculo sencillo: si el mercado "blue" mueve u$s 30 millones diarios, en 22 días hábiles se habrán operado u$s 660 millones. Esta cifra es equivalente a 5.000 millones de pesos que se aplicaron en un solo mes exclusivamente a la compra de divisas (tomando un tipo de cambio de $ 7,6). El problema es que estos pesos no salen de circulación, ya que no los absorbe el Central, sino que siguen dando vueltas en efectivo en el mercado informal.
El fenómeno también se puede reflejar en números: hace un año circulaban en la economía $ 147.600 millones, ahora esa cifra se elevó a $ 206.200 millones. Si se mantuviera la tasa de expansión del circulante en el 40% anual, este año crecería nada menos que en $ 82.000 millones la cantidad de dinero en efectivo que maneja la economía, lo que representaría un esfuerzo mayúsculo para la fabricación de billetes, sobre todo en la medida que el de $ 100 continúe siendo el de más alta denominación.
Una alternativa para tratar de disminuir el ritmo de expansión del circulante sería subir la tasa de interés para que más gente quiera quedarse con los pesos pero a través de un depósito en vez de tener el efectivo en la mano. Sin embargo, los incrementos serían muy acotados. Actualmente la Badlar (tasa de plazo fijo mayorista) se ubica en niveles del 15% y difícilmente el Gobierno avale una suba superior a uno o a lo sumo dos puntos, ya que tendría efectos negativos sobre el costo del crédito y podría enfriar más la economía. Sucede que esta tasa es la que se toma como referencia para el otorgamiento de créditos a las empresas.


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