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Diputados: aval a festín fiscal gatilla partida millonaria a Vidal
El oficialismo sancionaba anoche los acuerdos firmados entre Nación y gobernadores y aprobaba el Presupuesto 2018, que el Senado convertirá en ley el miércoles 27. Pedidos de disculpas tras trifulcas y papelón del cristinista Leopoldo Moreau.
Baja tensión. Graciela Camaño (Frente Renovador) junto a Nicolás Massot (PRO) y Pablo Kosiner (PJ), entre otros, en la última sesión de Diputados.
"Por primera vez desde 2011 habrá crecimiento por segundo año consecutivo: este año será del 3% y en 2018, del 3,5%. A diferencia de lo que pasaba en otras épocas, el aumento está liderado por la inversión", señaló ayer el titular de la comisión de Presupuesto, Luciano Laspina (PRO), al defender la ley de gastos 2018, iniciativa que plantea una inflación promedio del 15,7% y el destino de más de 70% de los recursos al rubro social, entre otros puntos.
Además, el Presupuesto apunta a un boom de infraestructura vía régimen de participación público, privado (PPP), la ley fetiche de Mauricio Macri. Desde el Frente Renovador -acompañaba en general el proyecto-, la experimentada Graciela Camaño criticó "la falta de una visión estratégica y que se pretende seguir castigando a las provincias con el látigo y la chequera". El kirchnerismo marcó su pleno rechazo vía Axel Kicillof: "Estamos tratando un presupuesto viejo, obsoleto y desactualizado (...) cuando lo mandaron en septiembre les ocultaron a sus votantes la reforma previsional y tributaria".
En la previa del debate, que también contemplaba la rediscusión del impuesto al cheque -irá 100% a la ANSES-, diferentes bancadas repudiaron las agresiones al diputado Martín Lousteau. También se dieron pedidos de disculpas, como el de Eduardo Amadeo (PRO) hacia una legisladora camporista. El papelón de la jornada lo dio una vez más el exradical Leopoldo Moreau, hoy mano derecha de Cristina de Kirchner, tras justificar la violencia contra el periodista Julio Bazán durante la trifulca del lunes pasado en las afueras del Congreso.
"Bazán también es víctima de la violencia institucional que significa que su medio de comunicación fue de los que más alimentó durante años, con sus zócalos, las manifestaciones en las calles que fueron generando un clima político de confrontación", dijo el diputado ultra-K.

