La elección marcó el inicio de uno de los espectáculos más entretenidos que puede ofrecer el Parlamento: la reconversión de militantes y dirigentes en diputados y senadores, un proceso que no siempre tiene final feliz. Hay una regla ineludible, sobre todo en Diputados: quienes entran como estrellas raramente salen con esa condición o, al menos, no suman durante su estadía en la Cámara. Las carreras ascendentes están reservadas sólo a los desconocidos.
Lo sabe, por ejemplo, Agustín Rossi, que llegó a Diputados habiendo sido dos veces presidente del Concejo Deliberante de Rosario, no sabía siquiera dónde quedaba el Salón de Pasos Perdidos. Pero no bien aterrizó en la Capital Federal fue nombrado por Néstor Kirchner presidente del bloque oficialista, cargo en el sobrevivió hasta ahora.
Rossi deberá encargarse ahora de las negociaciones para ubicar a los recién llegados y comandar, al mismo tiempo, el proceso de desembarco del kirchnerismo en el control de todas las comisiones. Será una suerte de venganza por la decisión de la oposición en diciembre de 2009, cuando le quitó el número al oficialismo. Ahora, con el número asegurado no habrá concesiones.
Uno de los primeros grupos de diputados para ubicar será La Cámpora. No parece que hasta ahora haya órdenes específicas de darle a ese grupo relevancia por sobre el resto de los demás, aunque sí se preparan algunas decisiones estratégicas. Por ejemplo, Andrés «el Cuervo» Larroque irá seguramente a la Comisión de Libertad de Expresión, la misma que hasta ahora comanda Silvana Giudici. Desde allí Larroque comandará el operativo limpieza de todo resto opositor en ese cuerpo que quedó marcado por la pelea por la ley de medios.
Junto con él, Eduardo «Wado» De Pedro; Mayra Mendoza, por la provincia de Buenos Aires; Santiago Aragón, que reporta tanto a La Cámpora como al cariño de Gabriel Mariotto; Luz Alonso, de La Pampa, que encabezó la triunfante lista del partido Humanista; y la mendocina Anabel Sagasti.
Mientras se negocian ubicaciones para ellos, el kirchnerismo define otras decisiones. Por ejemplo, se espera la llegada de Roberto Feletti que, si no media otro destino, deberá conducir la Comisión de Presupuesto y Hacienda. El Congreso tiene normalmente déficit de economistas, y el kirchnerismo no es una excepción, por lo que la conducción no cree que en esto haya que hacer demasiados cambios, sobre todo cuando se espera que entre este fin de año y 2012 circulen por las comisiones largos listados de proyectos económicos.
En la misma línea de expectativa para la conducción de comisiones clave está Mario Oporto, exministro de Educación bonaerense, y quizás también el santafesino Omar Perotti, si es que el gabinete nacional no lo convoca. Julián Domínguez, que logró su lugar, sigue en la expectativa para conducir la cámara. Entre los que ingresan al oficialismo, como novedad, está también Benjamin Bromberg, yerno de José Alperovich, gobernador de Tucumán, que tan bien siempre sabe cuidar de su familia.
Hay otro grupo que cruza todos los bloques y merece la mención por sus dotes para sobrevivir. Son los que aprendieron y ya pueden considerarse diplomados en la vida parlamentaria. El misionero Juan Irrazábal es uno de ellos: se fue como diputado y entró el domingo como senador. No es menor el mérito del radical jujeño Miguel Ángel Giubergia, que permanecerá como vicepresidente de Presupuesto y Hacienda tras haber renovado su banca jujeña. Todo un milagro en medio de la crisis de la UCR.
Tampoco hay que enseñarle mucho a la neuquina Alicia Comelli que deja banca y renueva con el MPN. Entre los ya imprescindibles de Diputados hay otro sobreviviente que el domingo se garantizó el regreso: el kirchnerista Jorge Landau. Ahora viene no sólo a solucionar los problemas electorales y constitucionales entre las bancas, sino con comisión como premio. Claudio Lozano y Roy Cortina merecen medalla también en esa categoría.
Martín Sabbatella no sólo le garantizará al Gobierno tener un brazo aliado que remará con tranquilidad para el quórum. Tambien aportó curiosidades como traer de vuelta a Diputados a un histórico de la cámara que pasó por el radicalismo en su juventud y luego terminó en el SI, Carlos Raimundi.
Finalmente, hay despedidas que no serán fáciles de digerir para el kirchnerismo. Patricia Fadel fue una herramienta clave para el manejo del bloque kirchnerista. Su lugar siempre fue clave en la Parlamentaria de la bancada y hasta llegó al límite de la entrega cuando cedió su despacho para que se lo redecoraran en su momento al diputado Néstor Kirchner. Ese espacio, por otra parte, será ahora objeto de disputa. Junto con ella parten, sin retorno por ahora, Gerónimo Vargas Aignasse, Alejandro Rossi, Gustavo Marconatto, Eduardo Fellner y Vilma Ibarra.
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