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Diputados fuerza reforma más dura al INDEC que la del Senado
• No acepta plazo de 150 días para la normalización y ya analiza modificar el proyecto
Federico Pinedo, Gerardo Morales, Elisa Carrió
La visión de Diputados es que la reforma al organismo tiene que ser más dura y efectiva de lo que planteó el proyecto que impulsaron los senadores del radicalismo y el Peronismo Federal en el Senado.
No aceptan el plazo de 150 días para normalizar el INDEC porque creen que es lo suficientemente largo como para que los Kirchner lo lleven hasta después de las elecciones presidenciales, tomando en cuenta los pasos que deben darse para convocar a concursos para la elección de los nuevos directores y a los empleados que fueron desplazados por la intervención de Guillermo Moreno. Se lo quiere acortar a 30 días y que los funcionarios y emplea-dos desplazados sean reincorporados inmediatamente. Tampoco aceptan que el control de los concursos para elegir autoridades no quede bajo la órbita exclusiva del Congreso. Lo mismo argumentan sobre la posibilidad de que el organismo dependa directamente del ministro de Economía.
Hoy existen dos opciones: que lo votado en el Senado se modifique, con el peligro de no poder sancionarlo definitivamente o que el dictamen que ya se emitió en la Comisión de Comercio de Diputados (mucho más restrictivo en las facultades que se delegan al Gobierno) se convierta en una ley correctiva que se debata en paralelo.
Carrió no acepta esa opción y ya que los votos de su bloque serán esenciales para la aprobación, parece así condenar la votación de los senadores.
La jefa de la Coalición Cívica, cada día más lejos de poder volver a acercarse a una sociedad electoral con el radicalismo, va mucho más allá y hasta desliza dudas: «No me queda claro con quién se negocia en Senadores. Allí las relaciones por abajo son distintas a las relaciones por arriba», dijo ayer en un almuerzo con empresarios.
Con esa lupa es difícil que puede haber un acuerdo dentro de la oposición y entre las dos cámaras. Y aunque en público no lo reconozcan, en el macrismo comparten algunas de las dudas que plantea Carrió.
Nada cambie
«Las explicaciones no satisfacen», decían ayer en el PRO. ¿A que se refieren? Específicamente, a la inclusión de un plazo tan largo para la normalización que le da suficiente tranquilidad al Gobierno como para que en el INDEC nada cambie en lo inmediato.
Tampoco hay acuerdo en sancionarle facultades a la Casa Rosada para manejar el concurso del que deberán salir los nuevos directores del organismo. Algunos bloques consideran que el Congreso no está en condiciones de controlar la selección de funcionarios ya que no lo hizo nunca, pero exigen un poder de policía que vaya mas allá de la comisión bicameral que prevé el proyecto.
El problema ya supera al caso del INDEC y amenaza con complicar también el debate por la ley del 82% móvil para los haberes jubilatorios que el Senado tiene que comenzar la semana próxima. De hecho, el proyecto votado por Diputados fue girado ayer mismo a esa cámara.
Tampoco ayuda la ruptura de Carrió con el radicalismo en el Acuerdo Cívico y Social, proceso que ahora tiñe también de desconfianza la forma en que los senadores negocian las leyes, al cuestionarla.
Sólo la amistad que la une con el jujeño Gerardo Morales podría abrir una negociación para solucionar las dudas y sospechas que existen hoy entre las dos cámaras en el caso de la votación del INDEC.
Mirando desde afuera la polémica, gana el kirchnerismo, que puede quedar a punto de lograr una victoria sin votos, consiguiendo que el proyecto se frene o, en el mejor de los casos, que se sancione una ley que no le complique el horizonte en el organismo, por lo menos en el próximo año.


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