20 de julio 2010 - 00:00

Disidentes cubanos mortifican a Zapatero. Se dicen “engañados”

El jefe de Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, trataba ayer de ordenar los lugares para la foto que compartiría, instantes más tarde, con presidentes africanos.
El jefe de Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, trataba ayer de ordenar los lugares para la foto que compartiría, instantes más tarde, con presidentes africanos.
La Habana y Madrid - Su elogiada intervención en la liberación de presos políticos cubanos comenzó a transformarse en un dolor de cabeza para el socialista español José Luis Rodríguez Zapatero. Los 11 ex presos políticos que llegaron a Madrid en los últimos días dijeron sentirse «engañados» por el Gobierno español por las condiciones de acogida y por la forma en que Zapatero propone continuar la presión para lograr más liberaciones de disidentes.

En este contexto, mientras hoy se espera la llegada de otros nueve opositores con 38 familiares desde Cuba, el Gobierno estadounidense comenzó gestiones para recibir a los disidentes que no deseen viajar a Madrid.

La voz cantante de la queja de los cubanos en España la llevó Julio César Gálvez, quien aseguró que «sólo la Cruz Roja española» ofreció ayuda a los presos que arribaron la semana pasada a Madrid, y que el Ejecutivo español no cumplió con su compromiso de asesoramiento legal y ayuda económica para su manutención y el alquiler de viviendas. Por ello, Gálvez dijo que él y sus compañeros fueron «engañados».

Al mismo tiempo, los disidentes volvieron a rechazar tajantemente un cambio en la llamada «posición común» de la Unión Europea (UE) hacia Cuba, que condiciona las relaciones con la isla a avances en materia de democracia y derechos humanos. Para Zapatero, el giro que implicó el anuncio de la liberación de 52 presos debería dejar sin efecto dicha postura de la UE para dar lugar a diálogos en otros rubros.

Acción desesperada

«Nuestra salida a España no debe ser considerada un gesto de buena voluntad, sino como una acción desesperada del régimen en la búsqueda urgente de créditos de cualquier tipo», indicaron en un comunicado leído por Gálvez en el modesto hostal «Welcome» de Vallecas, en la periferia de Madrid.

«Deben saber lo que pasa dentro de la isla antes de decidir el futuro de la política de Europa hacia Cuba», dijo por su parte Ricardo González Alfonso, quien pidió acudir al Parlamento Europeo para explicar la situación.

Tras una negociación con la Iglesia Católica, el Gobierno de Raúl Castro decidió la semana pasada excarcelar a los 52 opositores que seguían en la cárcel del grupo de 75 que fueron detenidos en marzo de 2003 y condenados a hasta 28 años de prisión bajo la acusación de ser «mercenarios» al servicio de Estados Unidos.

La liberación fue anunciada en coincidencia con una visita a La Habana del ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos. Según la Iglesia, hasta ahora 20 presos aceptaron viajar a España, 11 de los cuales ya lo hicieron, y 9 arribarán hoy. Ellos son Jorge Luis González, Manuel Ubals, Ricardo Silva, Alfredo Pulido, Arturo Pérez, Blas Giraldo, Jesús Mustafá, Antonio Díaz y José Ubaldo Izquierdo.

Éste último pretende continuar posteriormente su viaje rumbo a Chile, donde le fue concedido asilo político, según el senador democratacristiano Patricio Walker.

Desde su llegada a Madrid, las críticas de los disidentes al Gobierno español fueron constantes. La semana pasada aseguraron no sentirse libres en España, al no saber cuál es su estatus. También cuestionaron el hostal en el que están alojados, que es ruidoso y tiene baños compartidos.

Según fuentes de la disidencia, funcionarios estadounidenses se reunirán hoy en La Habana con familiares de los presos que rechazan emigrar a España. El encuentro fue convocado por la Oficina de Intereses de Estados Unidos en la capital cubana y tendrá lugar a las 13.

El portavoz de la opositora Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), Elizardo Sánchez, estimó que «algunos tienen familiares en Estados Unidos y podrían optar por ir allí», dijo el disidente.

«Es probable que algunos que se han ido para España también tengan la intención de ir a Estados Unidos, porque tienen sus familias allá», afirmó por su parte Oscar Espinosa Chepe, un ex preso del grupo de los 75 que se encuentran en libertad desde noviembre de 2004.

Los 52 presos por ser liberados irán abandonando la cárcel a lo largo de tres o cuatro meses, según el acuerdo Iglesia-Castro. Familiares de los presos aseguran que una decena de ellos se niega a abandonar Cuba una vez que sean excarcelados.

Agencias DPA, EFE, AFP y ANSA

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