15 de abril 2011 - 00:00

Dividir entre 5, el modelo para compensar listas

La torta de las boletas K, motivo de obsesiones y desesperación, empezó a bosquejar un modelo de reparto futuro: las candidatos de octubre se regirán, como referencia genérica, con un esquema de distribución entre cinco tribus del planeta kirch.

El dibujo apunta a establecer una compensación entre los distintos sectores que conviven en el oficialismo. Para eso las boletas se parcelarán en cinco porciones: Cristina de Kirchner, Daniel Scioli, Hugo Moyano, intendentes junto a jefes territoriales y progresía K.

Con medianos de junio como plazo último para registrar los candidatos, en el kirchnerismo se proyectan mecanismos para resolver las disputas que, se da por hecho, se producirán a la hora de inscribir las boletas.

Por esto, empezó a circular la variable de «los quintos» para orientar las negociaciones.

Según ese dibujo, la Casa Rosada se reservará la redacción de las boletas de senadores y diputados nacionales, en la que «pagará» al sindicalismo, a piqueteros y al PJ, y, al mismo tiempo, se reservará para sí el 20% de las candidaturas provinciales.

Esa cuota, por ejemplo, será la puerta de ingreso de La Cámpora a las listas bonaerenses. Desde Casa Rosada se avisa que la agrupación que tiene como jefe telepático a Máximo Kirchner se quedará con un cargo a legislador por cada una de las ocho secciones provinciales.

En octubre, se eligen 46 diputados y 23 senadores. En la Cámara baja, donde el FpV-PJ tiene 37 diputados, se vencen los mandatos de 21. Las proyecciones propias hablan de obtener entre 20 y 24 bancas.

Aplicado el sistema de «quintos», cada clan -el sindicalismo, el territorio, el sciolismo, la Casa Rosada y la progresía K- se quedaría con, en números redondos, entre 4 y 5 legisladores cada uno. La idea de «camporizar» las boletas en cada sección, como en 4 se eligen diputados, cubriría la porción cristinista con los jóvenes.

En Senado, el bloque oficial tiene 21 miembros y concluyen su mandato quince: la bancada queda con seis y, con mucho envión, podría conseguir 14 bancas. Como se trata de un universo más chico, el reparto en ese tramo puede desarticular el esquema de los «quintos».

Vale, otra vez, el ejemplo de La Cámpora y la hipótesis de que Cristina de Kirchner reclamará para esa agrupación un lugar a salir en cada sección. Las fórmulas estáticas nunca se aplican a rajatabla. En rigor, salvo las referencias territoriales -no siempre unificadas- son las únicas de presencia constante. El moyanismo, por caso, tiene más peso en la Tercera que, por citar un caso, en la Séptima.

En rigor, hay conversaciones entre el PJ de la Quinta -costa atlántica- y la Corriente sindical para que Eva Moyano, hermana del camionero, ocupe el cupo femenino en la lista de legisladores provinciales que, en este turno, corresponde a diputados.

En Mar del Plata, mañana, Florencio Randazzo se reunirá con los dirigentes de ese sección -convocados por el intendente de Villa Gesell, Jorge Rodríguez Erneta- para explicar los alcances de las primarias. Es inevitable que lo asalten con preguntas sobre la redacción de las listas.

En octubre, la Segunda -norte de la provincia-, la Tercera -conurbano sur-, la Octava -La Plata- y la Sexta, sur de la provincia, eligen senadores mientras que la Primera (conurbano norte y oeste), Cuarta -noroeste-, Quinta (costa atlántica) y Séptima -centro de la provincia- votarán diputados.

La aparición de factores exógenos a la sección puede detonar esa crisis siempre latente.

Lo demás, números al margen, requiere considerar otros componentes. Por la Tercera, se retiran siete senadores, y la posibilidad de repetir ese número está, a simple vista, lejana: con que Francisco de Narváez y Martín Sabbatella superen, cada uno, el 11% de los votos, se quedan con dos senadores y reducen a cinco la cosecha del oficialismo. Por eso, la pulseada se concentrará también en el orden de la boleta que le tocará a cada uno.

Pablo Ibáñez

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