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Djokovic brilló ante un apagado Federer
Federer y Djokovic, en el saludo habitual pospartido. El serbio se impuso a pura fuerza desde el fondo de la cancha ante un suizo llamativamente nervioso.
«Es realmente uno de los mejores partidos que jugué en mucho tiempo», dijo Djokovic, quien volvió a frustrar a Federer en una semifinal de Grand Slam, tal como había hecho en septiembre en la del US Open, cuando lo derrotó tras recuperarse de dos match points en contra. «Quiero ver ese partido mañana desde la cama y con palomitas de maíz», bromeó el serbio acerca de la segunda semifinal. Pero no se confía: «Es una final de Grand Slam, todo puede pasar».
La final del domingo será especial, porque es la segunda de las últimas 24 en torneos de Grand Slam en la que no estarán Nadal ni Federer luchando por el título. Sólo una vez en los últimos seis años se había dado una situación así: precisamente en la final de Australia 2008 que Djokovic ganó al francés Jo-Wilfried Tsonga.
Así, el camino está abierto para que Djokovic y Murray, los dos más cercanos desafiantes del duopolio Nadal-Federer, comiencen 2011 recortando la desventaja. Ferrer, por supuesto, no tiene interés en que Murray tenga esa oportunidad. El suizo se enojó ayer cuando le preguntaron si se avecina un cambio de guardia. «Hablan demasiado rápido... Hablemos en seis meses». A la espera de lo que se pueda decir en septiembre, a Federer le ganó un Djokovic en gran nivel, fiel al tenis potente y vibrante que venía mostrando durante el torneo. Pero a Federer también le ganó Federer, un jugador nervioso e inestable, quizá presionado por la oportunidad de comenzar el año pisando más fuerte que Nadal. «Hoy (por ayer), simplemente, me ganó un rival que hizo las cosas un poco mejor que yo. Pero no me voy mal de este partido», aseguró el ex número uno.


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