Dólar se mantuvo a $ 3,93. Hubo fuerte intervención oficial

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Los ahorristas e inversores están buscando refugios seguros. Los más sofisticados compraron bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, que ahora rinden el 3,22% porque la tasa de retorno bajó ante la suba del precio. Los pequeños y medianos ahorristas fueron al lugar que más conocen: el dólar. Por eso, en el mercado marginal, el «blue» subió el 0,51%, a $ 3,96, con fuerte demanda del público.

Los bonos tuvieron un derrumbe que los llevó a bajar hasta el 9,35%, como fue el caso del Par en pesos. Los títulos largos en moneda local tuvieron fuertes bajas porque no sólo estuvieron afectados por las noticias del exterior, sino por los anuncios del ministro de Economía, que dijo que la adhesión al canje en el tramo mayorista fue de 45%.

Pese a que Amado Boudou se mostró satisfecho con la cifra y arriesgó que cuando finalice el canje se puede llegar a el 60% de aceptación, para el mercado el dato sonó a decepción y no encontró motivos para seguir teniendo riesgo argentino en sus carteras. Muchos inversores hicieron «trading», colocando sus paquetes en las pantallas para que alguien los «barra», es decir se los lleve completos al precio del momento. Se negociaron bonos a 24, 48 y 72 horas. Ninguna posibilidad de venta se dejó de lado. Sólo al mediodía hubo un intento de recomprar títulos que tenían precios de liquidación. Pero la ofensiva compradora duró un instante y reapareció el pesimismo.

Los cupones PBI soportaron mejor de lo esperado el embate ya que tuvieron retrocesos de hasta el 3%, una proporción baja para un derivado que es un activo de alto riesgo y gran volatilidad. Sucede que estos valores son casi similares al dividendo que los inversores cobrarán el año que viene, lo que les asegura una interesante ganancia. No obstante, como el año que viene es largo plazo y nadie ve más allá de las 24 horas, los vendedores no respetaron ningún bono, ni siquiera a los más cortos nominados en dólares.

El Boden 2015 -el título que mira el Gobierno porque su rendimiento equivale a la tasa que le cobrarán al país cuando lance el Global 2017, bajó el 3,45% y su tasa de retorno está en el 15,10%, exactamente el mismo nivel al que se lo colocaron a Hugo Chávez hace tres años en medio de un fuerte escándalo. Claro, en aquel momento en el mundo las tasas de Estados Unidos superaban el 5% anual y ahora son de solo el 0,25%, por lo que lo que se pagaría hoy implica una tasa más desmesurada que aquella de Chávez.

España, en plena crisis, acaba de lanzar deuda a 10 años a tasas de poco más del 4%. Después de las bajas, el Boden 2012 que vence en dos años rinde nada menos que el 14%, mientras el Bonar V, que finaliza el año que viene, tiene un retorno del 10,50%. Son tasas extremadamente elevadas. Sin embargo, la aversión al riesgo es tan grande que las ganancias no seducen tanto como la seguridad. Por eso, los bonos del Tesoro y los dólares billete son lo más codiciados en este momento, aunque sus rendimientos sean mínimos.

En el mercado cambiario se vivieron dos realidades. En el Forex-MAE, el principal mercado mayorista, el dólar tendió a bajar y lo sostuvo el Banco Central con apariciones en la hora final comprando todas las ofertas a $ 3,9050, valor al que cerró después de haber tocado $ 3,9040.

Pero mientras la entidad compraba u$s 80 millones en el mercado contado, vendía grandes cantidades en los plazos más cortos de los mercados de futuros, el OCT-MAE y el Rofex. Casi toda su energía la puso en los fines de mayo y junio, donde el dólar cedió a $ 3,90 y $ 3,9380. De esta manera envió señales al mercado de contado sobre el rango en que quiere ver el dólar. Al final de la rueda, el Central compró u$s 80 millones y sus reservas se elevaron a u$s 48.772 millones, ayudado por una suba de casi el 1% del euro. En las casas de cambio, la divisa continuó a $ 3,93.

El desconcierto hoy va a seguir. Los bonos quedaron vendedores y desde el exterior nada indica que el humor vaya a cambiar. Pueden aparecer los cazadores de oportunidades porque hay títulos que tienen precios absurdamente bajos. De todas maneras, en estos momentos que estén bajos no quiere decir que estén baratos, porque no se conoce el piso de esta crisis.

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