La sexualidad, el erotismo y su sintomatología orgánica, están presentes en las obras de varios artistas de las últimas generaciones. Desde la década del 80, el argentino Guillermo Kuitca o el brasileño Tunga, utilizaban francas referencias a los fluidos del cuerpo como material de sus obras cargado de significación.
En el texto que escribe Alejo Ponce de León sobre las esculturas de Furtado, explica: "como representación, habría que poner demasiado esfuerzo en intentar definir la idea que intentan representar; de hecho aparecen como formas literales, auto-evidentes, desprovistas de la suficiencia para representar algo más" (...) "Un período prolongado de contacto con estas piezas puede llevar a pensar en distintos procesos orgánicos, sean regulados o inconscientes. Pensar en el avance lento de la tonificación de los músculos, por ejemplo, o en los tejidos esponjosos que se hinchan al ser irrigados por la sangre. En la aparición de manchas en la piel, la secreción involuntaria de fluidos, en el rubor".
| A.M.Q. |



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