El rastro: Está adecuada al escenario actual, en una contracción suave y prolija. Se sabe en perfectas condiciones y no descree de perspectivas «satisfactorias», atravesando el valle
con el prestigio de sus productos.
3er. Trimestre al 31/01/09 Objeto social: «Cocinas, calefones, calderas».
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Como en el viejo y querido juego del «ludo», ha llegado la hora de ver a las compañías retroceder casilleros en el tablero. Y comprobar hasta qué punto llega el daño de un consumo retraído y mercado alterado, en especial para aquellas que producen ciertas líneas -muy elásticas en la respuesta- y enfocadas al consumidor interno. En el caso de los nueve meses de Domec, ya internada en 2009, el retroceso fue nítido, pero liviano: un casillero.
Quedando en medio lo conseguido en 2008, lo actual empalma casi justo con 2007: tanto en cifras de producción, como en ventas de unidades. Derivado de ello, las líneas de resultado «operativo» se asemejan mucho en ambos ejercicios. Y a no ser porque tuvo menores ingresos extras en este caso, las líneas finales también estarían muy empantanadas. El pico mayor del quinquenio, lo hecho en 2008, es lo que debió resignar ante el cambio de condiciones. Y no está mal, siendo que es un renglón con dura competencia y dependiente, en cierta medida, con lo que suceda en la «construcción».
Además, el mes de enero es para Domec de estacionalidad baja -inclusive, destinado a «parada de planta»- y esto coincidió con el trimestre más expuesto a los rigores del contexto. Lleva $ 2,3 millones positivos en nueve meses, con acumulados favorables por casi $ 6 millones, y ha brillado en otro aspecto. Su tradicional sanidad de ratios es todavía mejor que en el año previo, sólo con 26% de endeudamiento y liquidez en excelente número «4». En la balanza de la evaluación, condición de mucho peso para la época que se vive. Bien.
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