Draghi nos desilusionó

Edición Impresa

Finalmente, el presidente del Banco Central Europeo sorprendió a casi todos. El problema es que sorprendió por el grado de inacción que está mostrando el BCE ante la actual crisis. Dejando de lado si esto es «bueno» o «malo», no redujo el costo de la tasa de referencia del Banco (la mayoría de los analistas esperaba una rebaja) y en su discurso posterior no anunció ningún nuevo plan de apoyo para España e Italia. Incluso, el «seguro» anuncio de una nueva tanda de compra de deuda soberana de los países en problemas fue «pateado» hasta después del período de vacaciones. El miércoles comentamos las «amenazas» que le había deslizado el Bundesbank al BCE, pero la verdad es que muy pocos pensaron que Draghi las tomara tan en serio (claro que cabe la posibilidad de que más allá de lo que digan de la boca para afuera, ambas entidades coincidan sobre lo que está pasando y lo que debe hacerse), lo que sin dudas tuvo que ver con el 0,715% que perdió el Dow al cerrar en 12.878,88 puntos (los datos de los pedidos de seguro por desempleo y el de las órdenes a fábrica no ayudaron). De todas formas, atención que en la medida en que lo que sucediese ayer en el mercado dependía del BCE, la reacción no resultó tan negativa, sobre todo si tomamos en cuenta la desilusión que dio Ben Bernanke a los inversores, 24 horas antes. El «Glitch» del miércoles le costó a Knight Capital unos u$s 440 millones. La firma, uno de los agentes de Bolsa más grandes de los EE.UU. quedó al borde de la quiebra con el 79% que se desplomaron sus acciones (simple justicia de un mercado informado y libre, lo que nos recuerda el 72% que ha perdido YPF en el año). Hoy veremos si los datos sobre la situación laboral son un golpe de gracia en algún sentido.

Dejá tu comentario