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Drama en el hospital de la Fuerza Aérea
Entre las víctimas se cuenta un casco azul argentino, el cabo primero Gustavo Gómez, de la Gendarmería Nacional, afectado a la formación e instrucción de la Policía Nacional haitiana (ver aparte).
En las filas de las tropas de la ONU hubo otros fallecidos, entre ellos 11 brasileños. Además, están desaparecidas dos chilenas, María Teresa Dowling, esposa del general Ricardo Toro, segundo comandante de las fuerzas chilenas de paz destacadas en la nación caribeña, y Andrea Loi, funcionaria de la Minustah, según informaron fuentes militares.
El general Toro asumió ayer temporalmente el mando de la Minustah y encabezará las tareas de rescate, porque el jefe militar, el brasileño Floriano Peixoto Vieira Neto, se encontraba en Nueva York y aún no ha podido retornar a Haití. El embajador argentino José María Vásquez Ocampo, de vacaciones en Buenos Aires, tampoco pudo regresar a su destino en Puerto Príncipe.
Hotel destruido
Las ondas sísmicas produjeron el desplome de la estructura edilicia del Comando de los Cascos Azules, entre cuyos escombros murió el jefe de la Misión, el tunecino Heidi Annabi. También causó la destrucción total de un hotel de 5 estrellas, el Montana, donde se aloja la mayoría de los altos oficiales y funcionarios de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Mi
En situación de desaparecido se encuentra también el teniente coronel uruguayo Gonzalo Martirené y cuatro militares brasileños no identificados.
Brasil lidera la fuerza de la ONU en Haití, que cuenta con cerca de 6.700 militares procedentes de 17 países, de los cuales 552 son argentinos.
La Gendarmería nacional cuenta con un contingente de 20 hombres desplegados en la capital haitiana.
La unidad aérea de los Cascos Azules argentinos integrada por helicópteros Bell 212 de la Fuerza Aérea está al límite de su capacidad operativa. Se encarga de la evacuación de heridos graves que son trasladados al país vecino, la República Dominicana.
Temor
Ante la gravedad de la crisis humanitaria el Gobierno nacional alistó un avión C-130 Hércules de la Fuerza Aérea con el propósito de enviar materiales para socorrer a los damnificados.
El comandante operacional del Estado Mayor Conjunto (EMC), general Daniel Camponovo, responsable directo de las misiones en el extranjero, interrumpió ayer sus vacaciones y reunió a su staff para delinear el esquema de ayuda aérea. Desde el hospital móvil, el comodoro Daniel De Simone hizo saber que sus médicos están operando en dos quirófanos y que el nosocomio móvil está colapsado.
También se sabe que los insumos medicinales se están agotando y se teme que un nuevo sacudón sísmico deje literalmente fuera de combate la ayuda sanitaria que prestan los militares argentinos, cuyo rol primario es asistir a los soldados desplegados en territorio haitiano.
El grueso de las tropas criollas, el Batallón Conjunto Argentino Haití XI, integrado por 500 hombres, está en la localidad de Gonaives, a unos 100 kilómetros del epicentro, donde también se sintió el efecto del sismo pero no hubo heridos ni pérdidas de material.
En setiembre de 2004, cuando el huracán Jeanne arrasó Gonaives, la tercera ciudad haitiana, y, en medio de una gran catástrofe humanitaria, el hospital de la Fuerza Aérea debió atender nada menos que a 2.500 personas en una semana. «Aquella experiencia dramática nos permite ahora afrontar esta nueva crisis con la mejor preparación y disposición del personal de sanidad», afirmó a este diario un médico militar.


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