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Drástico informe de ONU contra Israel y Hamás
La imagen muestra un ataque aéreo israelí en el campo de refugiados de Jabalia. La Comisión de Naciones Unidas marcó que Israel no distinguió entre víctimas civiles y combatientes de Hamás.
Los cuatro miembros de la misión encabezada por el jurista sudafricano Richard Goldstone acusaron a ambos bandos, en su informe divulgado ayer, de haber ignorado sus obligaciones bajo el derecho internacional de distinguir entre objetivos militares y civiles.
La presentación del documento provocó conmoción en Israel e indignación en sus autoridades, y monopolizó las portadas de los sitios de internet de los principales diarios locales.
Las acciones de las fuerzas armadas hebreas en la Operación Plomo Fundido, así como las de las milicias palestinas, constituyen «crímenes de guerra y posiblemente crímenes contra la humanidad», aseguró Goldstone en su presentación en la sede de Naciones Unidas.
El ex fiscal de los tribunales para la antigua Yugoslavia y Ruanda calificó de «pusilánimes» las indagaciones de Israel sobre sus acciones en la Franja, al tiempo que aseguró que Hamás, que controla de facto ese territorio, ha hecho «muy poco» para investigar las violaciones cometidas por sus fuerzas. Por ello, anunció que el comité insta al Consejo de Seguridad de la ONU a obligar a Israel y a las autoridades palestinas a lanzar sendas investigaciones y procesar judicialmente a los responsables de haber cometido acciones criminales. En caso de que las partes incumplan el mandato del máximo organismo internacional, éste debería llevar el caso a la fiscalía de la Corte Penal Internacional.
«La prolongada situación de impunidad ha propiciado una crisis de justicia en los territorios palestinos ocupados que merece ser atendida», advierte el informe.
La mayor parte de sus 574 páginas se centra en la actuación de los militares israelíes durante las tres semanas que duró la violenta ofensiva contra el territorio palestino, en la que murieron 1.400 personas, en su mayoría civiles.
El comité acusa a las autoridades israelíes de haber usado deliberadamente la fuerza de manera «desproporcionada» contra la población civil, como parte de su estrategia para derrotar al movimiento terrorista e islamista Hamás, que se había hecho con el poder en Gaza en junio de 2007, cuando desalojó por la fuerza al grupo laico Al Fatah.
«Las operaciones eran un paso más en una política general destinada a castigar a la población de Gaza por su resistencia y por su aparente apoyo a Hamás, y para posiblemente forzar a que dejaran de respaldarlo», asegura.
En ese sentido, la ofensiva formó parte de un «castigo colectivo» que se había iniciado con el bloqueo impuesto al territorio palestino, después de que los terroristas se apoderaran del Gobierno mediante un cruento golpe de mano.
Los cuatro miembros del comité examinaron con particular atención 36 incidentes concretos, en los que determinaron que los militares israelíes ignoraron el principio fundamental del derecho internacional de distinguir entre objetivos civiles y militares.
Según el informe, el ejército israelí disparó al menos en siete ocasiones contra civiles con banderas blancas, atacó una mezquita durante las ceremonias de oración y bombardeó una casa en el campamento de Zeitún en la que civiles se habían guarecido por órdenes de soldados israelíes.
Además, el ejército hebreo bombardeó sin previo aviso con bombas de fósforo el hospital Al Quds de Gaza, provocando un incendio que tardó días en ser extinguido.
«No pudimos encontrar ningún objetivo militar o una razón militar que justificara estos ataques», aseguró Goldstone a la prensa.
El comité asegura en su informe que los lanzamientos de cohetes desde Gaza a poblaciones en el sur de Israel constituyen también «crímenes de guerra y podrían llegar a ser crímenes contra la humanidad» por su naturaleza indiscriminada.
Los miles de cohetes lanzados por las milicias palestinas de la Franja causaron cerca de veinte muertos en siete años en las poblaciones israelíes.
Goldstone señaló que el informe es fruto de 188 entrevistas, la lectura de 10.000 páginas de documentos y la revisión de 1.000 fotos y videos.
Además del jurista sudafricano, el panel está integrado por la profesora de Derecho Internacional Christine Chinkin, la jurista Hina Jilani y el coronel retirado del ejército irlandés Desmond Travers.
Goldstone lamentó que Israel se negara a cooperar en la investigación, e incluso les prohibiera la entrada al país, lo que los obligó a entrevistar a los testigos israelíes en Ginebra y Amán.
Israel se mostró contrario al mandato de esta comisión de investigación desde que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU le encomendó en abril investigar las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la ofensiva israelí del 27 de diciembre al 18 de enero pasados.
Agencias EFE, Reuters, DPA y AFP


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