Biosev, la empresa azucarera brasileña controlada por el comerciante de materias primas Louis Dreyfus, vendió una de sus plantas de producción en un contexto internacional de fuerte baja del precio internacional del azúcar. La firma se desprendió del ingenio Estivas ubicado en el estado de Rio Grande do Norte, por u$s50,38 millones y este dinero sería destinado a pagar parte de su millonaria deuda. Ahora Biosev permanece con nueve plantas en Brasil, recientemente presentó una pérdida de 506 millones de reales en el trimestre que finalizó en junio frente a los 577 millones de reales del año anterior.
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